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SÓLO EL AMOR... Jn 14,21-26 Sólo el Amor que te transforma en mi morada será capaz de encender tus sentimientos podrá por fin iluminar tus pensamientos y transformar tu noche en alborada. Sólo el Amor que es gracia deramada bendición incesante y agua pura fuente de consuelo que asegura y apaga la sed que quema el alma. Sólo el Amor que te entrego en la Palabra que recrea el paraíso y su armonía sólo mi amor cumple en ti la profecía y te entrega el horizonte en esperanza. Sólo el Amor realiza en ti mi mandamiento y te arranca del abismo de la nada te transforma de mi Espíritu en morada y purifica tus ofrendas en el templo. Él es memoria de las cosas que te he dicho y promesa de mis dones abundantes la luz que se ilumina en tu semblante el regalo del Padre que realizo. El Espíritu que asegura mi presencia el maestro que descubre mi Palabra el que enciende el corazón cuando le habla e ilumina de cielo tu conciencia. Sólo el Amor que todo lo transforma la etenidad que inhabita tus entrañas la comunión en plenitud que te acompaña la oración y el corazón cuando me nombras.
YO LOS ELEGÍ A USTEDES. Jn 15,12-17 No ustedes a Mi me han elegido sino que yo los he elegido a ustedes destinados a mi gracia desde siempre los llamé para que sean mis amigos. Con ustedes no he tenido más secreto que el misterio de mi ser que los trasciende les he mostrado mi gloria en la simiente del Reino que germina a cielo abierto. Amigos para siempre yo los llamo les he dado mi vida en mi Palabra en la copa del Amor que se consagra y en la mesa que los hace mis hermanos. Les he dado mi sangre como fuente de la que pueden beber hasta saciarse la vida para siempre el consagrarse al Amor con que los amo eternamente. Yo los envío la mundo porque quiero que den fruto y permanezca para siempre ámense como los amo, enteramente, el Amor que vence el mundo les entrego.
MAGDALENA, ICONO DE LA IGLESIA ESPOSA. Magdalena, icono de la Iglesia Esposa, mujer acrisolada en el misterio liberada por fin del cautiverio de la enfermedad que encadena poderosa. Pasó un día por tu vida un ángel bueno un hombre al que supiste soberano, con la fuerza del sol entre sus manos tocó tu alma y eclipsó el invierno. Purificaba su Palabra tus oídos como un torrente de pureza y nueva vida te devolvió en un instante la alegría y te lanzaste a caminar por su camino. Él cautivó tu alma y su Belleza irradiaba ante tus ojos como el cielo encontrabas en su mirada tu consuelo y la fuente de la que brota la pureza. Estaba llena de misericordia de una bondad más allá de lo encontrado era la paz del paraíso recobrado la que en sus ojos se abría a tu memoria. No dudaste en seguirlo paso a paso con la fidelidad de una discípula entregada muy cerca, entre la gente caminabas contemplando la aurora sin ocaso. Fielmente en tu silencio recorrías la encarnación de la Palabra en nuestra historia tejiendo en tu interior la trayectoria de aquel que ya era el centro de tu vida. Tú lo viste rezar y echar demonios sanar a los tullidos, dar la vista y a los muertos la luz que resucita y libera al oprimido de su oprobio. Fue su condena un puñal que te abrió el alma un condenado que asume la injusticia para clavarla en la cruz en que se enjuicia el corazón del hombre en su mirada. Fidelidad en el dolor que te desgarra ver condenado al salvador del mundo sentir en tu carne el látigo infecundo que le prepara el surco a la Palabra. Impotente, se rebela tu mirada el que libera se somete al mal y al juicio del insensato poder que en su desquicio se entrega a una locura inusitada. Manso cordero, tus ojos lo contemplan, en la pasión que es camino de la gloria y su sangre se clava en tu memoria tú estás allí y los discípulos se alejan. Estás a los pies de aquel que dio la vida a los huesos secos de tu cuerpo al alma que arrancaba de los muertos al mirarte con Amor un cierto día. El te bautiza en la sangre que desciende desde el monte del templo que está herido herido está de amor el que ha sufrido la pasión que condena al inocente. Ante tus ojos tu Amor está clavado desconcertada tu esperanza, permaneces a los pies de la injusticia que estremece tu alma: ver el Amor crucificado. Son horas de un culto inigualado fijos los ojos, extasiada la memoria contemplando en una cruz toda la historia el Esposo de tu alma traspasado. Todo Israel lo contempla con tus ojos en tu mirada está el clamor de los profetas el desierto ancestral de los ascetas y los sueños del pobre en sus despojos. Es la hora de tu fe que no se apaga la que resiste el momento de la prueba fidelidad tenaz que se comprueba en el momento en que te sientes despojada. Estás ahí y simplemente lo acompañas como lo has hecho a lo largo de tu vida pues estar presente y amante es la medida del fuego que te quema las entrañas. Es su cuerpo el que comulga tu mirada cuando besas con los ojos sus heridas, es su sangre que se vuelve eucaristía la que bebe tu corazón que se desgarra. En tus brazos de Iglesia lo recibes y es su muerte condición de tu esperanza porque el Amor que vence al mundo no se alcanza más que muriendo en la fe que lo concibe. Lloras, María, la muerte del que vive son tus lágrimas bautismo de agua viva la oración del silencio en que palpita el amor del misterio que concibes. .......................................... Quién moverá la piedra, te preguntas y hacia el sepulcro caminas decidida tu corazón es perfume, ungüento y mirra no te importan los guardias ni las dudas. El premio de tu fe que ve el milagro es un sepulcro vacío de penumbra y el Amor en la mirada que se alumbra al descubrir que está vivo el que has buscado. Abrazada al Amor parece eterno el momento en que lo aprietas en tus brazos resucitaron en Él los latigazos y las llagas son pétalos de incienso. Un instante en que logras aferrarlo para quedarte con Él toda tu vida serás testigo fiel y profecía del Esposo en el Amor resucitado. -¡Ve María! Ahora tienes que contarlo confirmar en la fe a los que han temido anuncia que el Amor que sido herido herido está en la luz que lo ha engendrado. Yo te espero al final de la jornada del octavo día que comienzas Yo preparo la casa y será fiesta y en tu alma, la creación iluminada.
MAGDALENA El jardín del edén, la Magdalena que en busca de su Amado se levanta las flores y los pájaros que cantan la Pascua que despierta en nueva era. El jardín del Amor resucitado de la luz y la alegría del encuentro y el alma que encuentra su alimento en el Amor que su anhelo ha cautivado. Un abrazo con gusto a eternidades y en los ojos la chispa de la vida un abrazo de Amor y de alegría el perfume y el canto de las aves. Sus besos en tus llagas luminosas y en su abrazo la esperanza de la vida en tus ojos la unción que le ofrecía el rocío de la noche más gloriosa. El estupor del universo ante el misterio de Magdalena vuelta Iglesia esposa recogida en tu mirada cariñosa que proclama el fin del cautiverio. Te llevaré conmigo para siempre prepararé la alcoba de la Alianza pues en mi se consuma tu esperanza y el deseo de una vida que no muere. Pero ahora ve a decirlo a tus hermanos en tus ojos brillará la luz eterna es el fuego de un Amor que no se entrega y que reina en tu vida soberano. Ve a anunciar que la vida ha despertado para siempre del lecho de la muerte que el Señor en su victoria quiere verte porque es Pascua y está resucitado.
TÚ ERES, SEÑOR, EL CAMINO... Tú Eres, Señor, el camino, el que quiero caminar, el que me llena de gozo y revela la verdad, el que enciende en mí la dicha y alimenta mi cantar. Eres Tú la senda cierta que me lleva a contemplar las maravillas que el Padre quiso un día regalar para llenarnos de dones de su gracia y su bondad. Me vuelvo en Ti peregrino y en Ti quiero caminar, pisar sobre tus pisadas y en tu Amor peregrinar hacia la casa del Padre que prometes habitar. Me conduce tu Palabra cuando me pongo a escuchar la voz que habita en mi alma: tu Espíritu de verdad, el que reza en mis adentros y le dice a Dios: ¡Papá! Tú vas mostrando el camino si camino por el mar, cuando la luna abre un surco que rompe la oscuridad y me invita a caminarlo de tu mano y en tu paz. Y eres el puerto seguro, meta de mi navegar, el faro que me señala los peligros del andar, la luz que en el horizonte me llama a su intimidad.
PROFETA Su boca abrió como volcán de fuego. Trono la Palabra en su mensaje deslumbró la verdad que repetía con coraje. Vino del desierto solitario, del lugar de la prueba y del encuentro ayunando del mundo fue la Palabra su alimento. Derriben del odio las barreras y llenen el estanque del vacío con el Amor que viene a liberarlos del hastío. Cambien sus vidas solitarias y descubra en sus rostros al Dios vivo. Vuelvan su mirada al que los cuida con cariño. Dejen el odio, la revancha, el latrocinio. ¡Conviértanse que está cerca el prometido! El viene a liberarnos para siempre de las fauces del maligno. Yo soy la voz y El es el grito de las piedras, del cielo y de los montes del mar y las estrellas que proclaman desde siempre Su nombre. El es el que trae el fuego de lo alto, es Él el que bautiza en la pasión divina, el que los sumerge en la fuente de la vida cristalina. Déjense empapar de su Palabra y envueltos en la profundidad de su misterio renazcan a la vida que ofrece para siempre el Cordero. Yo soy sólo un profeta en el desierto. El es la eternidad, la profecía. Yo soy una hoja que se lleva el viento El es la vida.
VIENES A MÍ, SEÑOR, SOBRE LAS AGUAS... (Mt 14,22-31) Vienes a mí, Señor, sobre las aguas, cuando arrecia en la noche la tormenta, dueño del trueno, del rayo y la centella, el que al mar agitado le das calma. Cuando pienso que duermes te levantas, si me siento abandonado ya regresas, cuando el miedo y la duda se me acercan con tu voz serena y firme los rechazas. Soy Yo, no tengas miedo que en mi barca estarás seguro en la tormenta, ni las olas ni el viento te harán nada Soy Yo el que en la noche te regala una estrella que indica mi presencia y señala el camino hacia mi casa.
CALZADOS SÓLO DE AMOR Calzados sólo de Amor con las sandalias del viento recibiendo su alimento de las manos del Señor. Así llamaste a los doce los enviaste por el mundo sin indicarles un rumbo a anunciarte entre los hombres. Armados con tu poder sobre espíritus inmundos ellos recorren el mundo de dos en dos y de a pie. Sin nada para el camino sin bastón, bolsa o dinero caminantes, pregoneros de Dios que es nuestro destino. Anunciadores de paz que recorren las aldeas y llevan la primavera en un anuncio veraz. Predican la conversión expulsando los demonios y la vida en su retoño se reaviva con la unción. Los enfermos se reaniman y recuperan sus fuerzas y reconocen al verlas del Señor las maravillas. Tu Palabra prodigiosa se refuerza con los signos y demuestra que eres digno de adoración y de gloria. Tú Señor sigues enviando mensajeros a los hombres para que anuncien tu Nombre tus milagros realizando. Son la voz en la que hablas proclamando buenas nuevas, la luz de una nueva era en que el Sol ya se levanta. Son rayos de aquella aurora que ya al final de los tiempos anuncia en el firmamento la llegada de tu hora. yo quiero ser peregrino y anunciador de tu vida, quiero llevar tu alegría enseñando tu camino. Envíame como a ellos apóstol de tu Evangelio, de aquel Amor primigenio de tu luz y sus destellos.
UN PROFETA DESPRECIADO. (Mc 6,1-6) Un profeta despreciado por los que viendo no ven pues no saben quién es quién, Jesús los deja asombrados. Habla con autoridad explica las escrituras y en su Palabra segura resplandece la verdad. Aquellos que lo conocen no lo pueden explicar sus manos pueden sanar a todos los que lo acogen. Es un sábado especial pues entra en la sinagoga el sol de la nueva aurora que se está por levantar. Y en las sombras de lo viejo el sol comienza a brillar y no lo puede opacar la incomprensión y el desprecio. Sus ojos están cerrados, su corazón está duro, demasiado están seguros en certezas del pasado. Su culto se ha pervertido anquilosado en los ritos y encierra al Dios infinito en escuelas y partidos. Jesús, profeta bendito por los suyos despreciado a su misión se ha lanzado con horizonte infinito. Se queda maravillado de aquella incredulidad están ciegos de verdad su corazón obstinado. No hizo allí muchos milagros pues su fe no despertaba, tan sólo les preocupaba el cumplimiento sagrado. Y recorría los pueblos enseñando la verdad, mostraba su autoridad liberando a los enfermos. Sólo en la fe pueden verlo y aceptar su profecía porque la fe da la vida y permite conocerlo. Danos Señor fe sincera para poder conocerte para amarte y comprenderte en el tiempo de la espera.
CAMINABAS, SEÑOR, SOBRE LAS AGUAS... (Mc 6,45-52) Caminabas, Señor, sobre las aguas, sobre las olas y el mar embravecido y enfrentabas el viento que, aguerrido, azotaba las velas de tu barca. Ellos pensaron que eras un fantasma que en medio de la noche había surgido mientras que un cielo atroz y ennegrecido contra la nave de tu Iglesia se lanzaba. Soy Yo, dijiste y el trueno se callaba; no tengan miedo, me quedo con ustedes, sólo les pido un poco de confianza. ¡Ánimo! Mantengan viva la esperanza, si la tormenta y el viento me obedecen, sólo la Fe les dará la paz del alma.
DEJADAS YA LAS REDES... Mc 1,14-20
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Dejadas ya las redes le creyeron, dejando atrás la barca, padre, hermanos, aferrados a Dios y de su mano se fueron detrás de Él y lo siguieron. El Maestro predicaba y comprendieron que su voz era un eco muy cercano de la llamada profunda del arcano y del misterio total al que se dieron. Y su mar era el mundo al que vinieron aferrando la vida y su regalo llamados desde siempre en el Amado para vivir la misión que compartieron. Cuando pasó por la playa lo escucharon y su voz les resonaba muy adentro era un llamado total que desde dentro los liberaba para Dios y se entregaron. Porque el tiempo se ha cumplido y ha llegado al momento de decidirse por el Reino, de recibir en la vida su Evangelio, de dejarlo todo atrás por el Amado. Porque Dios está cerca y ha llamado a aquellos que serán sus pregoneros para que vayan al mundo mensajeros a decirle que el exilio ha terminado. Pescadores de hombres convocados para echar la red de su Palabra, para llevarla al hombre y predicarla, para entregar su vida entusiasmados. Fueron Simón y Andrés, Juan y Santiago los primeros que, al verlo lo siguieron, los que al escuchar su Palabra comprendieron que el tiempo de entregarse había llegado.
JAIRO. (Mc 5,21-43) Un padre desconsolado porque su hija está grave se acerca a Ti porque sabe que tu amor puede salvarlo. Que le impongas Tú las manos te ruega con insistencia, que se apiade tu clemencia de un hombre desesperado. A tus pies postrado, Jairo, jefe de la sinagoga, con insistencia te implora que te avengas a ayudarlo. -Si ya tu hija está muerta no molestes al Maestro, comunica un mensajero que el obre Jairo se acerca. - No tema, Jesús le dijo, que no decaiga tu fe no es verdad lo que se ve sino lo que dice el Hijo. Tu hija tan sólo duerme como duerme el pueblo entero que olvida al Dios verdadero y no lo conoce el verme. Y llegaron a la casa: gritos, alboroto y llanto, el luto del desencanto ante la vida que pasa. ¡No está muerta, sólo duerme! y el llanto desesperado deja el corazón cerrado porque no pueden creerle. Y con su padre y su madre entras en la habitación en que yace la ilusión cuando la fe no se abre. Talita Kum, tú le dices, levántate, te lo ordeno y muestra a mi Padre Bueno cuando a sus hijos bendice. La niña se levantó y se puso a caminar y Jairo empezó a alabar al Dios que la revivió.
CAMINO, VERDAD Y VIDA ( Jn 14,1s) No te inquietes, no te preocupes, no te turbes, creés en Dios, creé también en Mi; si hasta el final mi sangre Yo la dí para que se vuelva el manto que te cubre. Me voy tan solo un tiempo y no te dejo, te preparo un lugar en casa de mi Padre, el lugar del reposo, la habitación de la paz que ya te invade, una mansión que apague tu deseo. Vengo pronto, esperame que ya vuelvo, mantenete preparado porque vengo a buscarte en un momento, quiero que estés conmigo, que compartas mi vida y mi aposento, porque tu lugar soy Yo, Soy Yo tu destino y tu alimento. Yo soy tu camino, el que caminás sin comprenderlo, el que te lleva junto al mar de la memoria y el recuerdo, el de los bosques de tilos, de abedules y de almendros, el de los valles soleados, el de las cumbres nevadas y los cerros. Yo soy el camino de las amapolas azules y el desierto, el sendero seguro entre los acantilados del misterio, el puente que cruza las nadas y el precipicio de los miedos, el sendero iluminado de las noches con las estrellas de tu cielo. Yo soy el camino seguro de la confianza sumergida en el misterio, de la esperanza que atraviesa las desconocidas montañas que te ofrezco, el de las cumbres del hielo, el del sol encendido como un fuego, el que recorrés en las profundidades mismas de tu pecho. Un camino en la verdad que te descubre el rostro desconocido que revelo, el de la llave que abre el cofre de los tesoros de tu anhelo, el de la ciencia que ilumina tu mente y te da el conocimiento, el que te deja contemplar la hondura de las maravillas del misterio. Yo soy la verdad profunda que te libera desde dentro, la que rompe las cadenas y las máscaras de hierro, la que te dice quién sos, la que te muestra tu rostro en el mío sin un velo la que te dice mi Amor, la que te vuelve único y eterno. Yo soy la vida misma que se te ofrece sin medida, la que calma tu sed de eternidad y te inhabita, la que sentís en el fondo de tu ser cuanto tu corazón palpita, la que ilumina tus ojos de amor cuando me miras. Yo soy la vida que corre por tus venas cuando el día se marchita, la que te enciende en ocaso de purpúrea pasión cuando el Amor invita, la que te impulsa a buscarme cuando la soledad aprieta fría, la que perfuma el jazmín cuando en la noche se abre y ofrece su delicia. Yo soy tu Camino, Yo soy tu Verdad, Yo soy tu Vida. Yo soy el Alfa y la Omega de tus horas y tus días. Soy el origen del camino que recorres, la meta de tus ansias y tu dicha. Yo soy el que te toma de la mano y en el viento del camino te acaricia.
¡LÁZARO, CAMINA! -¡Lázaro, camina! Es la voz del Amor la que te llama. No es ese tu lugar, no es el sepulcro de los muertos, no es la tumba, no es el abandono de lo incierto, tu lugar soy Yo, tu casa es el Padre que te ama. ¡Lázaro, levántate! Alzate de la morada de los muertos, escucha mi voz que es la fuerza que te arranca del letargo, del dolor, del pecado que desgarra. ¡Ven fuera! ¡Camina! Arranca ya las vendas de tu cuerpo. Tu destino es la luz, amigo mío. Recibe los rayos del Sol de la justicia. La que se manifiesta en tu rostro y con su vida, la que contemplan tus ojos reflejados en los míos. Porque la vida soy Yo y la regalo a mis amigos sin medida. Yo soy la resurrección que te libera del mundo de los muertos. Yo soy la Vida para siempre, si lo crees se han abierto para ti las puertas del cielo, de la luz y de la Vida. No morirás para siempre si es en mi Amor que esperas y confías. Pues Yo tengo poder sobre la muerte. Vine para vencerla, para secar las lágrimas dolientes, para anunciar a los que lloran que la desolación está vencida. ¡Álzate mi amigo! Aquí te esperan los tuyos, está Marta, está María. Los que lloraron de Amor resignando tu partida. Tus compañeros de viaje fecundando la Palabra del Mesías. ¡Ven Lázaro!¡Se testigo! Es mi Amor que da la Vida.
DONDE HAY DOS REUNIDOS EN MI NOMBRE... Donde hay dos reunidos en mi nombre transformando en vida mi Palabra, sedientos de una vida que no acaba que puso su morada entre los hombres. Yo me hago presente como aquel que salva de la soledad, del dolor, del abandono, de la angustia, de la tristeza, del encono, del desamor y la noche en que se muere el alma. Yo me hago encuentro en la palabra recibida, calidez en los ojos que perdonan, el abrazo y el beso en que se donan los corazones que se vuelven acogida. Soy el fundamento de la amistad donada y el amor de los ojos que se brindan, el eco del as palabras que cautivan, la serenidad de la paz recuperada. Yo soy la mano que se tiende amiga, receptividad incondicional en la mirada, la tranquilidad que puede dar una palabra, las lágrimas de una despedida. Soy la presencia más allá del horizonte, la memoria del as horas compartidas, el sabor del recuerdo, el brillo en la sonrisa y el gozo de sentirse hombre. Me vuelvo esperanza de un camino compartido en el que mi presencia exorciza la soledad funesta. Soy compañía, providencia, protección y fiesta de la vida que comparten los amigos.
CANÁ Ya quedó atrás la Alianza del monte perfumado con el incienso del Dios de los profetas; ya volaron su vuelo las águilas inquietas que clavaron sus ojos en el seno del amado. La cantina de Díos ha abierto sus bodegas y el vino de tu ley embriaga un pueblo santo; el tiempo de las bodas comienza con el canto de los bienaventurados de la nueva era. Eres Tú el vino que en Caná se ofrece, la copa embriagadora de la Alianza eterna; eres Tú la fiesta, el banquete, la cisterna que se abre en el desierto de la muerte. Eres Tú el esposo verdadero de tu pueblo que suplicando te dice: no hay más vino; el que cambia el agua en el festín divino, el que emborrachas de amor y de consuelo. Corriste de repente el velo, fiel Cordero y mostraste tu semblante a la esposa enamorada, el torrente caudaloso del amor de tu mirada le descubría el rostro del Esposo verdadero. Cambiaste el trueno del monte en palabras de ternura, los rayos y centellas por unos ojos mansos, el temblor de la tierra en tu pecho fue el encanto del pálpito que enamora a la esposa en su dulzura. Ha comenzado la fiesta y el pecho enamorado encontrará en el alma callada su aposento en el que el esposo y la esposa ya sin tiempo se entregarán uno al otro en amor transfigurado.
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 | PERMANEZCAN EN MI AMOR... Jn 15,9 Permanezcan en mi Amor y encontrarán la alegría la que regalo en mi Vida la que supera el dolor. Permanezcan en mi Amor, en el fuego que origina la fuerza del que camina por los caminos de Dios. Cumpliendo mis mandamientos, la Palabra que se encarna, la que recrea en el alma mi vida y mis sentimientos. Pues como el Padre me amó así también los he amado y mi Amor resucitado es Espíritu y pasión. Entrega sin condición servicio sin recompensa alegría y complacencia sólo en la obra de Dios. Permanezcan en mi Amor y el mundo será distinto, cuando los ojos son limpios recupera su sabor. Las flores serán más rojas y más verdes las praderas el invierno primavera si del frío se despoja. Verán con los ojos nuevos la realidad de las cosas, al alma en la que se goza el que creó los luceros. Si permanecen en Mi sus ojos verán milagros allí donde me consagro en el Amor que les di. Pues mi Palabra es el alma de la vida renovada del sol que vuelve alborada la noche de las entrañas. Es bálsamo matutino rocío de miel silvestre y horizonte en que se pierde la mirada en el camino. Permanezcan en mi amor y en mi Verbo fecundados vivirán enamorados y así sabrán que Yo Soy.
ME VOY AL POADRE... Jn, 14,27s Me voy al Padre, me voy y no los dejo pues quedo para siempre con ustedes les dejo mi paz para que al mundo entreguen y sean en la tierra mi reflejo. Me voy al Padre tal cual como he venido para equ el mundo crea que lo amo para entregarle la obra de sus manos reconciliada en un mundo redimido. Me voy al Padre y su Espíritu divino derramaré sobre aqeullos que me aman el Espíritu de vida que derrama el amor que en mi pecho está escondido. Les mostrará mi secreto y mi camino los llevará por la senda del desierto los salvará del mundo de los muertos y mostrará mi verdad como destino. Espíritu de paz y de consuelo de fortaleza y valor para la lucha luz y claridad del que lo escucha sabiduría y conocimiento verdadero. Él vence el principado de este mundo elimina el temor y da la vida es el alma del pueblo que camina del peregrino del Amor el rumbo.
YO SOY LA VID... (Jn 15,18) Yo soy la vid y ustedes los sarmientos Yo soy la savia que corre en tus entrañas el que alimenta y en la noche te acompaña el que te da su sangre en alimento. Yo soy aquel que te limpia en su Palabra y sin el cual estéril permaneces Yo soy la fuente del fruto que me ofreces y el germen de la vida que no acaba. Soy el que poda tu viña y la fecunda con el Espíritu del sol y agua de vida esencia de tu vida y energía soy el sabor de los frutos en que abundas. Yo soy la vid de la que bebes vino bueno la bodega, el torrente de delicia el zumo que en tus labios acaricia el gusto de lo eterno bajo el cielo. Permanece en mi vida y no te alejes porque sin mi no puedes hacer nada soy el Esposo del alma enamorada el sol que con sus rayos te protege. Tú eres la gloria y el gozo de mi Padre si permaneces en Mi y en mi Palabra si discípulo humilde te consagras en el vino transformado de mi sangre. Serás entonces una simple eucaristía que se ofrece en sus frutos de Amor puro un racimo de gracia ya maduro para entregarse al Amor en la vendimia.
VENGAN A MÍ LOS AFLIGIDOS ( Mt 11,28-30) Vengan a Mí los afligidos, descansen en Mí los agobiados, aquellos por la ley sobrecargados, los que están fatigados y oprimidos. Vengan a Mí y encontrarán alivio: Yo seré tu reposo y tu descanso, serás como un niño en mi regazo, Israel, Yo Soy el Señor que te cobijo. Toma mi yugo, mi ley, mi mandamiento y verás cómo es suave mi Palabra, cómo reconforta la sequedad del alma y renueva el Amor mi pensamiento. Aprende de Mí, manso y humilde en lo profundo del corazón herido, Yo le doy consuelo al afligido y descanso seguro al que lo pide. Aprende de Mí y encontrarás alivio y la paz anidará tu pensamiento, mi Espíritu tomará tus sentimientos y el perfume de los míos tu camino. Aprende de Mí que soy paciente y te espero cuando estás arrepentido, Yo Soy bálsamo para el dolorido y doy perdón al penitente. Yo seré tu paz, tu alivio y tu consuelo, mi yugo envolverá tu pensamiento cuando mi Palabra te unja como ungüento y pruebes en mi Espíritu tu cielo.
PRESENTACIÓN DEL SEÑOR Entra la luz al templo y purifica la oscuridad de los tiempos ya pasados, entra la luz y lo deja consagrado para la vida que en Dios se glorifica. Entra el sol en su casa y la renueva y el altar se enciende renovado en holocausto de vida transformado hecho ofrenda el Amor que ya se entrega. Entra el sol en el templo y es hoguera que en el fuego divino se ha quemado, es llama viva de Espíritu entregado al hombre que en su fuego se recrea. La luz enciende el templo y es un faro que señala al peregrino ya su meta, orientación segura en la tormenta, rumbo cierto y camino esperanzado. Primogénito de luz, el Hijo amado como antorcha divina está encendido en el Espíritu del Padre concedido a los hijos en el Hijo transformados. Porque el tiempo de la espera ha terminado y las profecías del Amor ya se han cumplido, una Nueva Alianza y un pueblo renacido en la luz que desde siempre lo ha gestado. Aclame Israel a su Dios santo, alabe al esperado de los tiempos, Él le dará la luz como alimento y un pueblo nuevo entregará su canto. Oh María que acunas la justicia, y que llevas el Sol entre tus brazos, porque la luz se enciende en tu regazo eres el trono de la luz y de la Vida. Presentar un hijo al templo es entregarlo como ofrenda en la hoguera de Amor vivo como primicia de los dones recibidos restituidos a Dios al adorarlo. Es en la ofrenda misma irse quemando como incienso en el brasero de las horas como fragancia para el Dios que la enamora y que al cielo se ofrece perfumando. Estupefactos los ángeles contemplan lo que desde siempre han contemplado, al Hijo que se entrega enamorado al Padre de la luz que lo genera. Y es el Amor que en esa entrega se recrea el que en el templo se enciende consagrando la ofrenda de la vida que hace santo el sacrificio de la Historia que renueva.
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