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COMO UN CIPRÉS... (Os. 14,9)

Como un ciprés erguido y siempre verde
en medio de tu pueblo, tu presencia;
como un árbol frondoso, tu clemencia,
se extiende y en sus ramas nos protege.

Tu Amor es medicina que nos sana,
tu Palabra rocío en la mañana,
nos cubre la misericordia de tu gracia
y en el amor nuevo florecen nuestras almas.

Un lirio perfumado que se ofrece
y hunde sus raíces en tu huerto,
un olivo de brazos siempre abiertos,
una fragancia fresca que agradece.

Tu Amor fecunda los trigales nuevos
y la vid prepara el vino del encuentro,
en Ti florece el árido desierto
y se llena de frutos el almendro.

Será el Amor el sacrificio duradero,
la ofrenda nuestros labios de alabanza,
nuestra mirra un corazón que canta
e incienso enamorado el pensamiento.




LÁZARO, TU AMIGO...

Cuatro días de sepulcro, faltabas Tú.
Agonía, muerte, llanto, oscuridad.
La puerta de la tumba que se cierra, soledad.
Se desvanece la esperanza, ya no hay luz.

El olor de la ausencia, ácido, penetrante, nauseabundo,
envuelve el espacio clausurado y sumergido,
los ojos ya no brillan, el cuerpo entumecido.
¿Dónde está el Amor que me arranque de un abismo tan profundo?

¡En tu presencia, esto no habría sucedido!
Dijeron las lágrimas, el perfume de sus ojos.
Tu amigo ya no está, ya no come con nosotros.
El que amas está muerto, cuatro días, ha partido.

Sólo el Amor podrá arrancarlo de la muerte,
liberarlo de las cadenas del abismo,
del hueco negro, solitario y frío,
del lugar de los muertos que no tienen ojos para verte.

Sólo tu Amor podrá liberarlo de las garras del destino.
Si Tú hubieras estado, nunca se habría ido.
Maestro, ¿Porqué lloras? ¿Tienes acaso el corazón partido,
herido de amor y de dolor por la ausencia de tu amigo?

Sólo tu Amor puede arrancarnos de la muerte.
Sólo tu corazón anegado en lágrimas de amigo.
Sólo tu voz que clama al Padre con un grito.
Sólo su súplica confiada, sólo tu Espíritu.

Y fue el milagro, la voz entrañable de un amigo,
la potencia de un Amor más allá del tiempo en que vivimos.
Y el Amor se hizo milagro, Lázaro regresa al mundo de los vivos.
Tu Amor lo rescató, tu mirada lo hizo nuevo, estaba redimido.

Tus lágrimas fecundaron el sepulcro del olvido,
regaron l estepa y el páramo se vuelve paraíso.
Nos enseñaste a llorar por quien amamos y perdimos.
La esperanza es más fuerte, el Amor que arranca del abismo.

Creo Señor que tu Amor resucitado se hace Espíritu,
que no hace falta esperar para resucitar contigo,
que en tu mirada me envuelve la vida de un Amigo,
que Tú me rescataste de la muerte, del abismo, del olvido.




ARRULLADO EN LA FRESCURA...

Arrullado en la frescura de tu canto,
envuelto en la luz de tu presencia me abro al día
y en el jardín me vuelvo melodía,
uno más entre las aves me levanto.

Abierto a la luz que penetra mis pupilas
te busco en la belleza que has creado,
me enamoro de tus huellas, vestigios de tu paso,
percibo la fragancia de tu pecho entre las lilas.

Y si el sol todavía no se extiende
en el horizonte envuelto con su manto
yo lo miro y espero como te espera a Ti
cada aurora para contemplar la bellaza de tu encanto.

Eres Tú mi aurora, la luz de mis ojos cautivando
el calor de una presencia acogedora,
la mañana siempre nueva, la luz que me enamora,
la paz resucitada que mi corazón implora.



AMANECER EN EL AMOR...

Amanecer en el Amor que acompañó las horas de la noche,
amanecer en Ti y experimentar tu presencia permanente,
entregarme a la vida que me ofreces nuevamente
y transitar el día que regalas a mis noches.


Abrir los ojos a la frescura del amor primero
y encontrar los tuyos brillando tiernamente,
saber que no estoy solo de repente
y comprender que tu presencia acompaña mi sendero.


Abrir mis oídos a la suavidad original de tu Palabra
y dejarme penetrar de la música callada de tu aliento,
dejar envolver en tu luz mis pensamientos
y fecundar el tiempo con la semilla de tu gracia.


Una mañana que se abre nueva para el Amor que me regalas
en la aventura de recorrer juntos las horas en tu providencia enamorada,
un sorbo de vida eterna en el que beber el vino bueno en tu Palabra
para embriagarme de Ti y llevar en mis labios el sabor de tu alabanza.


Amanecer en la metáfora viva que encierra el Amor del universo,
parábola de la creación reconciliada,
ser el verso enamorado de una poesía inacabada
que escribes con la pluma del Amor en las páginas vacías de mi tiempo.


Notas de la melodía que compones en el aire fresco que respiro,
sinfonía matinal que ejecutan las aves con sus trinos
mientras un coro se levanta y en alabanza me envuelve tu cariño;
despierto en Ti del sueño y siento mi alma fecundada en tu rocío.



AMANECER EN TI...

Amanecer en Ti,
despertarme en los brazos de tu providencia,
salir de la noche y abrir mis ojos al día en tu presencia,
sentirme vivo y agradecer que estás aquí.

Dejar la tenue luz entrar
por los poros de mi conciencia aún adormecida
y bañarme en los rayos de tu gracia y de tu vida,
los pinos se iluminan, la brisa que acaricia,
las aves que comienzan a cantar.

Mientras acaricias mi sentir adormecido,
se abre el paladar al gusto de las horas sabrosas compartidas
y la memoria del tiempo transcurrido juntos se desliza
por las laderas de la mañana apacible que se inicia.

El movimiento de la capital que se levanta,
el rodar del trabajo que construye la ciudad del hombre,
el canto del jardín y los salmos del bosque que la tuya esconden
tejen en mis sentimientos su mística alabanza.

Una nueva oportunidad que Tú me ofreces
de palpitar en los latidos del ritmo melodioso de los días,
de entretejerme en la urdimbre de la historia en que palpita
tu corazón enamorado derramado en Espíritu de vida.




EN LA TARDE SERENA...

En la tarde serena
mientras los pájaros tejen al sol su colorido,
yo también vuelo con ellos a mi nido,
dirijo hacia Ti mi pensamiento que contempla.

Cuando el sol se adormece
y las aves juegan ante su rostro enrojecido,
juego yo con ellas mis horas absorbido
por el encanto de Tu luz que me estremece.

Cuando el tiempo se aquieta
y los minutos del atardecer se dilatan infinitos,
el cielo se enrojece en la luz de ocasos encendidos
y siento que me envuelves en la paz que me penetra.

Cuando en el cielo bailan
y acariciados por la brisa sus alas ofrecen distraídos
al cielo que acoge la emoción con que atraviesas mis sentidos,
le doy la bienvenida a la noche que se acerca mientras danzan.


Cuando el adiós al día
es abrir las ventanas del alma a la noche que deleita
y en su frescura suaviza el ardor de las pasiones que me inquietan,
el soplo de tu aliento se vuelve el aroma de mi vida.

Contemplando el ocaso doy la bienvenida
a la intimidad nocturna en que el Amor tiene su aposento,
cuando el rodar del tiempo parece detenerse en el aliento
del jardín perfumado que tus huellas conmigo compartía.

La oscuridad se vuelve luz,
cuando a mi alrededor tu presencia todo lo ilumina
y diáfana la noche en la belleza de tus ojos se eterniza,
cierro los míos y simplemente siento que descanso en tus pupilas.




RÍO DE SANGRE

Un río de sangre cuela desde las entrañas de mi amado,
un río de amor, cálido, sereno, enrojecido y calmo
se desliza en silencio a través de su cuerpo flagelado
purificando el tiempo y lavando mis pecados.

Es el río que permanece desde las profundidades de mi alma,
el que en el cáliz del amor moja mis labios,
del que puedo beber cuando desaparecen las distancias
y en el beso sacramental de tu misericordia se regala.

Fuente inagotable de la sangre de tus entrañas traspasadas,
manantial de vida nueva que purificando me consagras;
vino de la bodega del Padre que emborrachas
de Amor al que a beber se arrima en el cáliz de tu entraña.

Sangre de una vida reservada a la donación del Amor que se ha encarnado,
sangre fecunda más allá del tiempo consagrada
a calmar las sed de eternidad del universo destinada
y que fluye desde un corazón amante por amor crucificado.

Sangre luminosa en la luz del Señor resucitado
que en las venas de su cuerpo corre en torrentes de su gracia,
fuego de vida plena que me inunda con su fuerza de alabanza,
ardor de eternidad participada, inmerecida y regalada.




HERIDA DE AMOR

Un canal de gracia se abrió en tu cuerpo inmaculado,
una herida de amor de la que brotan sangre y agua,
el caudal de un corazón enamorado en tu costado.

Se abrió una puerta y nunca más será cerrada,
ni por el olvido, ni por el desamor ni por pecado;
la puerta de la misericordia que se ofrece y se regala.

Como una lanza, la sed del hombre abandonado
penetró con su grito la eternidad sellada
y en torrente de vida tu respuesta se ha plasmado.

Es la puerta de la fuente de la sabiduría que me sacia
cuando mendigo de infinito y de consuelo te he buscado
sediento de tu amor, de tu presencia y de tu gracia.

Una herida de amor de la que cuela la vida en Espíritu donado,
en la que el don es bautismo en tu sangre pura y casta
como las aguas místicas del Espíritu que brota regalado.

Herida de amor en la que la luz de tu interioridad me baña
y purifica transformando mis pensamientos y mi corazón enamorado
baño de sangre y luz en el manantial del Amor eterno que me embriaga.




MIENTRAS LAS HOJAS...

Mientras las hojas del otoño pasan
y se desvanece la vida en el follaje vagabundo
cuando se deshace la gloria de este mundo
en un rojizo manto de hojarasca...

Cuando el verde brillante ya se opaca
y el sueño de la naturaleza lo acompaña,
cuando el silencio de las aves no me extraña,
cuando todo duerme en el rubor dulce de castaños.

Cuando la soledad se vuelve intimidad y gracia,
cuando el silencio es voz de tu presencia arcana
y el tiempo condensa los minutos del mañana.
Cuando el Sol se desliza pálido en una noche blanca...

Entonces quedas Tú.
La noche acogedora en tu mirada,
la compañía discreta y el aliento de un bosque de manzanas,
tus pasos suaves recorriendo los rincones de la casa,
la permanencia en el misterio de un Amor que no me deja y se regala.




SE ABRIÓ EN EL MONTE...

Se abrió en el monte la herida en su costado,
la herida del Amor que se me ofrece,
la hondura de la Pasión que me estremece;
mana miel de suavidad y aceite perfumado.

Abierta está la roca de la eternidad velada
y el río de su fuego quemando en sus laderas,
abrasando los valles y praderas
se consume en el mar de la alborada.

Ríos que levantan el incienso de la vida transformada
y en holocausto enamorado de perfume embriagas.
Tormento de ardor que soberano en llamas
la realidad transformas y consagras.

Un bosque de pinos vuelto incienso que te alaba
y en plegaria universal sus ramas arden perfumadas,
así se queman en tu presencia mis horas y mis ansias
cuando al calor de tu mirar la adoración es holocausto de alabanza.

Río de fuego, caudal de tu Palabra soberana
cuando el ardor de tu mirada enciende en mis ojos la mañana
y tu sol me vuelve llama enamorada de tu gracia,
como un abeto ardiendo, la oración que me transforma te reclama.




DESPOJADO

Despojado de todo y de mi mismo
serás Tu mi única riqueza,
será la contemplación de tu belleza
la razón por la que vivo y la que existo.

Tú serás mi patria, Tú mi historia.
Tú serás mi guía y compañero de camino;
Tú serás el pecho en el que reposaré dormido.
Tú mi pensamiento, mi corazón y mi memoria.

Será el peregrinar mi única certeza.
Tú me llevarás donde no pienso
y será tu voluntad mi único alimento;
yo seré despojo y Tu mi única riqueza.

Tú serás el rostro sublime en su pobreza
y tus hermanos mi único sustento;
encontraré en sus rostros mi contento
y descubrir el tuyo mi grandeza.

Un nuevo nacimiento en espíritu y agua consumado;
la desnudez será abandono enamorado,
mi seguridad serán tus brazos y tus manos
y hallaré la paz en el Amor purificado.




CONTEMPLARÉ TU ROSTRO...

Contemplaré tu rostro y quedará radiante,
transfigurado en la luz de tu presencia.
Compenetrado en la gracia de tu esencia
todo mi ser iluminado para amarte.

Será mi voz laúd para entregarte
las melodías más dulces y más bellas,
seré por Ti una luz que se hace estrella
y mi canto la emoción de contemplarte.

Será mi amor el tuyo y el del Padre
amando sin consumirse ni agotarse,
mi pensamiento serás Tú que, al encarnarte,
en el mío para siempre te quedaste.

El Amor será un convite de manjares,
el manjar, el Amor que convidaste.
La creación, la realidad que transformaste.
Tu Espíritu en nosotros y todos para el Padre.



CONDUJISTE

Condujiste mi alma a tu desierto
y hablaste allí a mi corazón;
le dijiste: tú serás mi pueblo
y Yo seré el objeto de tu amor.

Ya no te llamarán abandonada,
te cubriré de gracia y esplendor,
de mis virtudes te veré enjoyada,
te envolveré en el manto de mi amor.

Ya no dirán a tu tierra devastada,
serás el jardín que cultivo con primor,
las amapolas rojas, las azucenas blancas,
las violetas, las rosas, los jazmines en flor.

Serás huerto precioso plantado con mis manos,
los aromas y fragancias de vida y de color.
Serás jardín regado que bebe de mis labios
la Palabra de vida que enciende el corazón.

Te acariciará el rocío de mis besos
y te renovarás con la verde frescura de los prados,
suavizaré tu piel como de terciopelo,
tus cabellos en pétalos dorados.

Serás lecho nupcial en primavera,
beberás vino divino en mi costado,
te consolaré en la fuente que el amor recrea
y escondida en mi pecho vivirás amando.




COMO UNA GOLONDRINA...

Como una golondrina enamorada
volaré en la primavera de mis días
hacia la fuente de la luz que me cautiva
remontando en arco iris tu mirada.

Y allí en tus ojos encontraré mi nido,
de una luz multicolor engalanada,
revoloteando entre los sentimientos de tu gracia
descansaré tranquilo en la paz que se regala.

Porque tus ojos de zafiros azules se engalanan
mientras los rubíes encienden del fuego tu mirada,
de turquesas serenas, de amatista y ágata,
la profundidad de los lagos de esmeralda.

Y allí, atravesado de tu luz y en sus destellos adornada
Reflejaré tu rostro y esculpirás en el mío tu alborada.
Yo seré amanecer de una aurora divina de amor dulcificada
Permaneciendo en Ti, en la luz de tus pupilas transformada.




FUE EN LA INMENSIDAD...

Fue en la inmensidad profunda de tus ojos
hechos de una noche clara como el día
que alzaste mi despertar de sus despojos
y en tu profundidad sentí que me perdía.

Que absorbido en tu mirada suave
viajaba hacia la eternidad de tu morada
y unificado en la ternura que me invade
despertaba de la noche a la alborada.

Fue el llamado de tu voz que despertó mi tiempo
a las horas del amor que compartimos
cuando cada segundo eternizó el momento
de la noche de amor en que vivimos.

Noche de presencia ausente y soberana,
de plenitud de deseos incumplidos,
de saciedad hambrienta y sosegada,
de encuentro en soledad y amor dormido.

Noche en que la calidez de tu presencia cierta
se volvió soledad esperanzada del regreso.
noche de amor embriagador que se despierta
para poder caminar todavía en el desierto.




QUIERO SER LUZ...

Quiero ser luz, Señor,
diáfana manifestación de tu presencia pura,
claridad y resplandor de tu figura,
destello de los rayos de tu Amor.

Recorrer el espacio iluminado
penetrando el dolor de la tiniebla oscura,
brillar en el frío de la voraz negrura
y encender en tu amor el universo arcano.

Quiero ser luz en la explosión pascual de tu hermosura
y estallar en la alabanza de la materia transformada,
energía de vida nueva en tu faz resucitada
y espejo que refleje tu ternura.

Fúndeme en el ardor de tu corazón enamorado
para que pueda ser fuego que arda en tu presencia;
quiero ser llama devorada en el hogar de tu clemencia
y desaparecer amando en tu Amor resucitado.


SABOREAR TU NOMBRE...

Saborear tu nombre en el paladar del alma,
decir lo indecible con mis labios,
nombrarte silabeando la dulzura de tu encanto
y paladear la ternura de la suavidad que embriaga.

Pronunciar susurrando, sin decir palabra
la voz que alienta el universo entero
y expresar en un suspiro entrañable y lastimero
la nostalgia de tu presencia y tu mirada.

Gustar las horas transcurridas y robadas
a la eternidad que en el tiempo puso su morada
y beber juntos el transcurrir de la vida que se apaga
en el beso de la unión que la noche transforma en alborada.

Cada segundo en tus brazos se vuelve instante del mañana
en el que poseerse será entregarse sin medida a la esperanza
de dejar para siempre del puerto las amarras
para navegar en el mar de tu amor y de tu gracia.

Y Tú serás luz de amanecer y yo noche iluminada
y Tú serás el sol y yo reflejo del resplandor de tu mirada.
Tú el calor del Amor que en su entrega no se apaga
y yo me perderé para encontrarme en la hondura de tu corazón en alabanza.




TÚ ERES MI PAZ...

Tú eres mi paz en la frescura dela mañana que despierta,
en el canto saltarín y juguetón de los pájaros que encuentran
su alegría en tu luz, su candor en tu voz, su color en tus praderas.

Tú, la suavidad del tiempo que destila eternidad sobre la tierra,
la ternura aterciopelada y tenue de las horas que se alejan,
la caricia que envuelve el devenir de los días que te acercan.

Eres la mansedumbre verde de los campos en que rebosa tu presencia,
el cálido color amarillento de las arenas de la ausencia
y el rubor de la tarde que encendida de amor en tu pecho se recuesta.

La palidez matutina de un alba resucitada y nueva,
la profundidad de un bosque a descubrir en el encanto de sus hojas frescas
y el sendero mágico en el que el color de tu mirada se vuelve primavera.

Eres mi paz, la compañía silenciosa y discreta de una voz sincera
que en mi interior recuerda un amor antiguo reposando en la profundidad de la existencia
y eres la dulzura del sabor de una vida que en su simplicidad oblativa te celebra.

Sea esta quietud la suavidad de mi oración y la mirada de amor que te contempla,
el manantial que sale del corazón y restituye lo que sin merecer recibió de tu clemencia
y vuélvase mi espíritu el incienso que encendido de amor se quema perfumado en tu presencia.



TE ALABO EN EL CANTO...

Te alabo en el canto mañanero de las aves
que a la luz de tu presencia suave me despiertan
y en el eco de mis sentimientos agolpados te contemplan
empapado de la luz fecunda, tibia y amorosa que me invade.

Te alabo en el despertar del sueño del amor nocturno
en el que el ansia del trabajo se disolvió en tus brazos,
se hizo donación, entrega, silencio, paz y encanto
y se durmió en la providencia del calor fecundo.

Te alabo en la hierba fresca que conserva la ternura del rocío,
en las flores pequeñas que se alegran en la novedad de la luz que les regalas,
en sus pétalos suaves, en el perfume singular con que te alaban
cuando vestidas de fiesta se vuelven de tu Amor el colorido.

Te alabo en el aire fresco y puro, en el aroma de los pinos que te cantan
elevando sus brazos al cielo como orantes silenciosos que te exaltan
sin reposar un instante, volviéndose de la creación presencia enamorada
y la canción de la tierra amante que hacia tus brazos se eleva ilusionada.

Te alabo en el deseo de vivir y viviendo alabarte en la jornada
en los pensamientos que superan la ausencia y se acercan a la fuente de tu gracia,
en los sentimientos de mi corazón que te busca y buscándote se sacia
de lo que de Ti concibe en el amor que lo rodea de tu presencia santa.

Te alabaré y el tiempo se vuelve adoración enamorada
que se desliza en las horas que componen la melodía de mi nada
cuando me vuelvo ofrecimiento humilde y recepción agradecida de tu gracia
y contemplando la belleza de tu rostro se enciende en los míos la esperanza.

DESPOSORIO MÍSTICO