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Poesía religiosa y mística cristiana

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Poemas para rezar




QUIERO COMPONER UN VERSO...

Quiero componer un verso
con ramos de primavera
entretejido de olivo
y verde como la hiedra.

Quiero cantarle a la vida
que me regalas ardiente
y unirme a la travesía
del sol que muerde el poniente.

Danzar danzas de cometa
y cruzar el universo
volverme una estrella inquieta
en la lira de tus versos.

Quiero soñar lo impensable
y pensarte hasta en mis sueños
remontarme a lo deseable
y desear lo que contemplo.

Subir hasta las estrellas
en el canto de un jilguero
admirar las cosas bellas
y decirte que te quiero.

Decirlo desde mi nada
y ofrecerte mi pobreza
besarte con la mirada
y contemplar tu Belleza.

Ser el alba de tus días
y luz en tus ojos puros
mar azul y travesía
que tu horizonte hace suyo.

Perfumar en tu presencia
olor de ilusiones nuevas
y ser aroma de ausencia
que implora su primavera.

Brote del calor primero
que en tu sol surge imperante
y el jazmín que el jardinero
cultiva para gozarse.

Ven pronto que yo te espero!
el huerto está florecido,
iluminado el almendro
y ya cuajado el olivo.

Maduraron los naranjos
hay viñas que ya dan vino
y un aroma de manzano
perfuma el paso divino.

El prado se ha renovado
tapizado está de lino
para recibir tus pasos
y acariciar tus tobillos.

Hay licor en los cerezos
y a sus pies crecen los lirios
frescura ofrecen los fresnos,
los tulipanes, cariño.

Y cuando llega la noche
su suavidad de rocío
refresca el prado y esconde
un anhelo que hace mío.

El deseo de ofrecerte
en un silencio de luna
el ansia de poder verte
y contemplar tu figura.

Ella sabe que es su muerte
la luz de tu cuerpo en gloria
y clama por conocerte
pues presiente tu victoria.

Pues nuevas todas las cosas
en tu luz que no se apaga
encenderán la alborada
en la que el cielo se goza.




SOY LA NOSTALGIA DEL CIELO...

Soy la nostalgia del cielo en la penumbra
el ocre de un castaño en el otoño
el crujir de sus hojas y el insomnio
de la tierra que aguarda al que la alumbra.

El canto de los grillos en la noche
la sombra de los cedros en el bosque
el aroma de un pino que se esconde
y la luz de una luma en su derroche.

La quietud de las aguas al sereno
en el lago que cobija la montaña
el volcán que lo acoge en sus entrañas
y el trébol que acaricio con mis dedos.

El canto de las aves que te llaman
y el verde de los tilos florecidos
la mano acogedora de un amigo
y música al volar de las campanas.

Un anhelo que surge de la tierra
y la plegaria que quema en el incienso
la emoción de vivir cuando te pienso
y el sabor peculiar de las almendras.

El horizonte de la pradera ilimitada
y el sueño de un cielo en las estrellas
el gusto al contemplar las cosas bellas
y la voz que te llama en la alborada.

Soy búsqueda y camino recorrido
peregrino de un Amor que va adelante
la mirada que busca tu semblante
acción de gracias a Dios por lo vivido.




SI EL MUNDO SE SALVARÁ POR LA BELLEZA...

Si el mundo se salvará por la Belleza
el esplendor de un rostro redimido
será la prueba del Amor que lo ha querido
rescatar del dolor de su pobreza.

Un cuerpo que recupera su armonía
en que el cosmos esconde su grandeza
partícula que encierra la nobleza
de la creación que canta su alegría.

Su belleza será clara como el cielo
en la mañana del Domingo que esperamos
en el día de la gloria que habitamos
y el sol que manifiesta tu consuelo.

Desvelará la belleza su misterio
en el rostro del Amor resucitado
el que condensa la mirada del Amado
que me transporta más allá del universo.

Belleza de sus ojos transformados
en el santuario redimido del encuentro
mirada en que la gloria hace su templo
para acoger al hombre rescatado.

Oh belleza de Dios que te derramas
en el Amor donado para siempre
Oh fuego del Amor que nos enciende
en la llama del Amor en que nos amas.

Oh Espíritu de Dios que nos envuelves
en la armonía de tu brisa protectora,
Oh rayo del sol que me enamora
cuando al centro del misterio me devuelves.

Tú eres el brillo que la aurora transfigura
y en el rostro de tus santos resplandece
el alba que mis fibras estremece
al alma del Amor y su ternura.

Energía divina que se enciende
en las pupilas vivaces de los niños
la chispa que los llena de cariño
la luz de su sonrisa que se extiende.

Epifanía del sol en la materia
que manifiesta su esencia transformada
esencia de su luz transfigurada
y realidad más profunda de la tierra.

Eres el sello divino en la criatura
la impronta de su ser en las entrañas
te impones más que el cielo o las montañas
y transparentas en las flores la hermosura.

Emoción de trinitaria melodía
de un Amor eternamente compartido
del Amor auto donado y trascendido
manifestando su luz y su armonía.

Razón de la existencia de mis ojos
creados para abrirse a la belleza
razón de mi sentido y su pobreza
ornamento divino del Esposo.

Esencia del Amor crucificado
transparencia del Amor de un Padre bueno
resplandor de la gloria de su seno
esplendor del Amor resucitado.

Oh belleza de la luz que da la vida
de la matriz inigualable de los seres
inaferrable epifanía que concedes
a la mirada amante el bien que admira.

En tu medio la visión se hace presencia
en el encuentro de los rostros que se miran
porque es el ojo del ser que se ilumina
en la mirada que me dona la existencia.

Terrible infierno denso de tiniebla
la soledad en la ausencia de mirada
el solipsismo clausurado de la nada
en la mirada sin encuentro que se encierra.

Oh luz que manifiestas la belleza
entretejida en el color de mi existencia
tu revelas en los rostros la presencia
del cielo en que se esconde la pureza.

Oh belleza que eres luz de la Palabra
que el Espíritu del Padre manifiesta
revelación primordial del cielo en fiesta
eternidad luminosa que me embriaga.

Oh luz que embelleces al que en ti se envuelve
elevándolo a la altura del misterio
divinizando la materia en el cauterio
del silencio luminoso en que se pierde.

Oh comunión iluminada que revelas
el ser más profundo de las cosas
la integridad perfecta en que reposa
el designio divino y su belleza.

Eternidad, contemplación de tu Belleza
el éxtasis del tiempo encandilado
admiración del Amor manifestado
trinitaria dilección en su pureza.

Los santos resplandecen en tu gloria
y se gozan en tu luz ya rescatados
y en sus rostros el Amor resucitado
irradia la Belleza en que te donas.

Los santos que cantan la Belleza
son primicia exquisita de hombre nuevo
el coro de las voces que en el cielo
entonan tu sinfónica grandeza.

Eres la llama intensa que no quema
y participa en el ser al ser divino
eres el ansia que persigo peregrino
el brillo de la esencia que me besa.

Dirigías la mano del artista
cuando en su luz y tiempos primordiales
en el océano pintaba los corales
y las olas en mares de amatista.

Tú tocabas en los dedos del Amado
la música de la creación apaciguada
la melodía de una tierra enamorada
que se entrega en la mañana a su cuidado.

Y diriges del corazón la sinfonía
en que los seres alaban su grandeza
en el perfume de la naturaleza
en que recreas su gracia y armonía.




SUMERGIDO EN EL LAGO...

Sumergido en el lago de tu mirar sereno
regenerado en la fuente de tus aguas puras
siento renacer en mi cuerpo del tuyo la figura
que renovada se enciende en la luz de un Padre bueno.

Sumergido en la fuente del bautismo que da vida
en el Espíritu que baja como rocío sobre el mundo
vuelvo a nacer desde el abismo de tu Amor profundo
en la intensa claridad de tu luz y tu energía.

Y si en mi alma se imprime tu sabiduría
la que engendra en el origen el mundo y su misterio
una nueva mirada ilumina, de la vida, el cautiverio
que se abre, liberado, a tu Amor con alegría.

Atmósfera divina que en tu seno se respira
el aire en los pulmones que sienten tu frescura
la sensación de estar abrazado en tu ternura
y el éxtasis profundo de los ojos que te admiran.

Es la vida que renueva la Alianza en tu presencia
cuando todo canta, de tu Amor, la sinfonía
y despliega la mañana en su canción la algarabía
la cósmica plegaria que se abre en mi conciencia.

Resurrección anticipada en el sol que todo inunda
en el calor de tu abrazo que renueva la confianza
el ángel de tu voz que consolida la esperanza
benévola la tierra que en tu gracia se fecunda.

Es brisa tu mirada paternal que todo llena
benevolencia y suavidad que el prado reverdece
dulzura celestial en que el cielo se enternece
caricia de unas olas besándose en la arena.

El sí que le pronuncias a un mundo bueno y bello
la Alianza de arco iris renovada cada día
la aceptación de la plegaria que se vuelve eucaristía
anticipo de las bodas en la gloria del Cordero.




SE HA VUELTO EL JARDÍN UN TEMPLO

Se ha vuelto el jardín un templo
y consagro la mañana.
Quemo ramitos de incienso
y te ofrezco su fragancia.

Un aroma de violetas
sencillas que se destacan
porque humildes te festejan
con el culto de su gracia.

Animan los tulipanes
el coro que me acompaña
y cantan cánones suaves
con una voz encantada.

Un alelí misterioso
te ofrece un sólo de flauta
un adagio majestuoso
que te consagra entusiasta.

El aromo ha construido
la cúpula con sus flores
y perfuma conmovido
un nido de ruiseñores.

El altar junto a un aljibe
que entrega su fuente fresca
es una mesa en que escribe
el tiempo nuevos poemas.

El sol, sumo sacerdote,
de la vida que se alza
ofrece la luz del día
que a tu gloria se consagra.

Y yo alabo contemplando
el jardín por la mañana
mientras me sigo entregando,
a su dueño, en la alabanza.

Los zorzales cantan salmos
canarios los acompañan
y un cardenal enjoyado
te alaba con las calandrias.

No falta nadie a la fiesta,
sacrificio de alabanza,
en que la naturaleza entera
renovada, a Ti te canta.

Sinfonía de los cielos
que en la tierra se levanta
el trinar de los jilgueros
y un aroma de lavanda.

Escrito está el Evangelio
en el vuelo de las garzas
y un Aleluya sublime
entona el cisne y su danza.

Una misa sin campanas
un canto de acción de gracias
la eucaristía temprana
que en mi jardín se consagra.

Un cielo reconciliado
que en un momento se abaja
y encarna en el tiempo alado
la eternidad que lo alcanza.

Porque abiertos ya los cielos
canta el cosmos su esperanza
y comulga el mundo entero
en el Amor que lo embarga.

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UNA VEZ MÁS EN LA NEVADA...

Una vez más en la nevada
la caricia del tiempo queme envuelve,
tu frescura y tu luz se vuelven nieve
suspendida en el aire, suave y blanca.

Cuando tu cielo se vierte en abundancia
con tus dones que cubren la simiente,
fecundas mis raíces desde Oriente
en un manto que en silencio se derrama.

Baja del cielo la exuberancia de tu gracia,
todo envuelve, todo cubre, todo llena
y en el manto de su blancura se recrea
la luz original que envuelve el alma.

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UNA VEZ MÁS, EN LA MAÑANA, EL SOL...

Una vez más, en la mañana, el Sol mis ojos llena
y con tu luz el alma se ilumina
cuando las sombras de la noche se disipan,
en tu calor de luz me vuelvo primavera.

Lleno de Ti mi corazón se alegra
y el ritmo de la aurora, en Ti, palpita,
oigo el canto de las alondras que me invitan
a alabarte con el coro de la tierra.

Despertar en tu luz en la mañana nueva,
en las flores que reflejan tu belleza,
en los cedros que emulan tu grandeza
yen un cielo de mar que me renueva.

Dejo atrás el pálido rumor de las estrellas,
los sueños que, a oscuras, te adoraban
el misterio que en la sombra te guardaba,
la luna que enamora las mareas.

Y hoy me levanto, peregrino con el viento,
a recorrer el camino hacia tu casa,
a caminar en tu presencia que me atrapa
y me deja cautivo el pensamiento.

Hoy estreno el día con el sentimiento
de tu Amor providencial que me conduce,
de tu presencia universal que me seduce
con el aroma delicado del encuentro.

Y es por eso que el mundo se transforma en templo
de tu Amor universal que lo sostiene,
del Espíritu de vida que mantiene
tu presencia viva y tu recuerdo.

Vivir es alabanza de tu gloria,
cada cuál a su manera te proclama,
el sacerdocio del cosmos que te alaba
y te guarda, viviente, en su memoria.

Y este es sólo el anticipo de las bodas,
de la liturgia celestial que no se acaba,
de la fiesta que me espera en tu morada
consumado el Amor y su victoria.

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TAMBIÉN EN INVIERNO SALE EL SOL...

También en invierno sale el Sol
aunque la nieve cubra aún la hierba,
aunque el hielo penetre las entrañas de la tierra
y el horizonte se sienta lejano de tu Amor.

Pasada la noche las nubes se disipan
y el aire, a tu mirada, diáfano y sereno
toma el puesto que dejara el trueno
y en su encanto el universo se suaviza.

Un tiempo fugaz que refleja tu sonrisa,
tu mirada benévola y amante
que en su claridad revela tu semblante
y las heridas del frío cicatriza.

Un intervalo en el invierno de los días
que me llena de luz e invade el alma,
el consuelo de tu Amor y de tu gracia
que acaricia la esencia de mi vida.

Es por eso que quiero darte gracias
pues tu presencia todo lo ilumina,
son tus ojos, en la nieve, que me miran,
los que me inundan de paz en la mañana.

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EN LA COLINA, MI AMOR, LA CIUDAD SANTA...

En la colina, mi amor, la Ciudad Santa,
la meta de mis sentimientos y mis ansias,
la pasión de mi dolor, la herida que acompaña
el peregrinar por el mundo hacia el Amor.

Y en la ciudad del Amor, el Sol de soles,
el Cordero en su blancura inigualada,
ilumina cielos y tierra con su gracia
y su sangre, hecha de luz, recubre el orbe.

Y la ciudad se esconde en el Cordero
y el Cordero es ciudad amurallada
que se vuelve eucaristía celebrada
en el altar que envuelve el universo.

Y en las olas del Amor del mar que es toda gracia
navega la liturgia que consagra el tiempo,
el canto de los serafines que me trae el viento
y me llena de luz con su fragancia.

Y en el misterio puro del pan que es transformado
se transforma mi vida en tu misterio,
se consuma la historia, se reconstruye el templo,
el tiempo y el espacio ya están resucitados.




AMARTE SEÑOR Y CONTEMPLAR TU ROSTRO...

Amarte Señor y contemplar tu rostro
es encontrar la salvación ansiada,
es, por fin, tener el alma reposada
sobre el pecho amante de su esposo.

Y en experimentar tu Amor eterno
se encuentra ya la tierra prometida,
la ciudad de la paz y la alegría
iluminada por tus ojos tiernos.

Es en Jesús, Emmanuel, Dios con nosotros
que recuperamos el Amor perdido,
en su corazón atravesado y dolorido
se abrió la fuente que nos trae el gozo.

Su vid nueva como lluvia fresca
fecundó de Amor los corazones rotos,
ungió la sequedad, iluminó los rostros
y germinó, en el páramo, su primavera.

Su Espíritu de Amor todo lo llena
y recrea el paraíso en lo profundo.
Él impulsa la historia y nuestro mundo
a la vida que en Ti se vuelve plena.

Él es el anticipo de la gloria contemplada,
luz divina que ilumina tu misterio,
el calor de tu presencia en el invierno
y el canto de los hombres que te alaban.

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SÓLO TÚ

Sólo Tú eres la fuente de la vida
que brota desde el corazón del Universo,
la llama que te enciendes en mis versos,
el torrente de las aguas cristalinas.

Sólo Tú, el alimento que perdura,
el maná que el Padre nos ofrece,
la dulzura de la miel que me estremece
cuando entre mis labios derramas tu ternura.

Sólo Tú eres la copa embriagadora,
el vino de las bodas celestiales,
la dulzura y la frescura angelicales,
el zumo que enternece y enamora.

Sólo Tú, la voz que desde adentro
me llamas insistente al desierto solitario
para hablarme de amor, para incendiarlo
en la hoguera sublime del encuentro.

Sólo Tú eres la mirada eterna,
la misericordia derramándose a raudales,
los ojos del Amor que en manantiales
de gracia se abren a mi tierra.

Sólo Tú, la hermosura incomparable,
la belleza que encandila en su presencia,
la pureza que ilumina mi indigencia
cuando te contemplo, Señor, para alabarte.

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PLEGARIA MATINAL


Sol de la mañana que acaricias con frescura
mis párpados, mis sienes y mi frente,
que extiendes serenamente tu gloria y en mi mente
despiertas la suavidad de tu ternura.

Manto de luz, plácido encuentro
en que el rocío ofrece su hermosura,
brisa matinal, caricias puras,
tus manos delicadas en mi sentimiento.

Rozas con los dedos de tu gracia
la madera del laúd que tu templaste
y haces vibrar la cuerda que creaste
arrancando melodías de mi nada.

Suena las notas de tu canto nuevo
la armonía celestial que envuelve el alma.
El músico eres Tu, yo tu alabanza;
vibrando en tu presencia empieza el cielo.

La serinad compartida




EN UNA NUBE COMO SOL NACIENTE...

En una nube como Sol naciente
tu rostro como luz del mediodía,
estrellas te rodean, los ángeles que admiran
la claridad que de tu cuerpo se desprende.

Te envuelves en el manto de la gloria
con que el Padre te cubrió antes del tiempo,
a tus pies se extiende el firmamento
y la tierra proclama tu victoria.

Eres la paz y la justicia que esperaba,
el juicio que al inocente reivindica,
la verdad que la historia purifica,
la vida que los profetas anunciaban.

Eres el que rescata del olvido la memoria
de los testigos que en tu sangre se envolvieron,
los que anunciando tu Palabra perecieron
y con su muerte proclaman tu victoria.

Ahora vuelves, Señor del universo,
a consumar tu Reino en nuestras vidas.
Tu Espíritu se vuelve nuestro guía
y conduce la historia hacia tu encuentro.

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QUIERO CANTAR MI AMOR EN LA MAÑANA...

Quiero cantar mi amor en la mañana,
sumergirme en la luz que trae el día,
quiero volverme en ella melodía,
decirte que te amo con el alma.

Abrir mis ojos a la luz del alba,
ser una nota de tu sinfonía,
buscar tu rostro con las golondrinas
y en un cielo de luz ser alabanza.

Lanzarme en tus brazos con confianza
y caminar el camino de la vida
bebiendo de tus ojos la esperanza.

Peregrinar confiado hacia la casa
en que preparas las bodas y la dicha
de celebrar el triunfo de tu gracia.