
LAS ADMONICIONES DE FRANCISCO El bosque estaba sereno, lejos, el sol se escondía y fray Francisco quería hablarles del Padre bueno. El Alvernia enrojecía con el color de la tarde y se encendía en el Padre el Espíritu de vida. La zarza ya estaba ardiendo en ella Dios hablaría y Francisco dejaría su enseñanza en estos versos: En el Cuerpo del Señor que es verdadera comida y en verdadera bebida que es la sangre de su Amor... el hombre que en Él confía tiene su vida y calor pues no le falta su Amor al que le entrega la vida. Él cada día se humilla y viene sobre el altar como vino Él a habitar en el vientre de María. Cuando nosotros comemos es el Espíritu Santo quien recibe el Cuerpo Santo de Jesús en quien creemos. Y hasta que termine el mundo el se queda entre nosotros en el misterio al que exhorto le rindan culto profundo. ................ Adán desobedeció y se perdió el paraíso porque hizo lo que quiso y no lo que quiso Dios. Del mismo modo el hermano que su voluntad se apropia le da al diablo la victoria y deja al Dios soberano. Y aquel que, orgulloso, exalta aquello que en él Dios obra le quita al Señor la gloria y es un ladrón en su casa. ........... Renuncia a lo que posees para ser fiel seguidor y te salvará el Señor si a tu alma lo prefieres. Esto se hace en la obediencia que lo propio sacrifica y sólo se glorifica en Dios que es toda su ciencia. Si va contra tu conciencia lo que el superior te manda no obedezcas pero aguanta aunque por esto padezcas. Pues es perfecto obediente quien sufre persecución por estar en comunión y en Dios vive penitente. Y no pienses que es mejor sólo lo que tu prefieres, no es hacer lo que tú quieres lo que le da gloria a Dios. .................... De los cargos no te apropies y haz de tu vida un servicio; lavando los pies Dios quiso dar el ejemplo a los hombres. .............. Considera cuán sublime es el lugar que te ha dado el Señor que te ha creado en Jesús que te redime. Él a su imagen te hizo, como su Hijo en el cuerpo y en tu espíritu has de verlo pues semejante a Él te quiso. Las criaturas alabando lo sirven mejor que tú que en el pecado, a Jesús lo sigues crucificando. No te envanezca tu ciencia que el demonio sabe más, sólo en Dios te gloriarás y no en tu inteligencia. Aunque fueres el más bello y el más rico de los hombres y aunque el demonio, en su nombre, expulses de todos ellos... te gloriarás solamente de la santa cruz gloriosa amándola como esposa que abrazó a Jesús doliente. ............ Mirar siempre al Buen Pastor: para salvar las ovejas sufrió la pasión sin quejas y en la cruz es tu Señor. Ellas lo siguieron fieles en tribulación y en hambre, en persecución constante y en los tormentos más crueles. Enfermedad, ignominia, sed, dolor y tentación sufrieron en el Señor que las llevó en su vendimia. Y ofendes a tu Señor si tan sólo predicando estas obras de los santos pretendes gloria y honor. ................ Mira que la letra mata y el Espíritu da vida, que la ciencia es ciencia viva si se expresa en obras santas. Si tu estudias la Escritura tan sólo para enseñarla, eso son sólo palabras de una ciencia que es impura. Pero eres vivificado por la Escritura divina si en la vida tú caminas del Señor enamorado. Y si lo que has contemplado se vuelve vida y ejemplo que le restituye al Templo lo que el Señor te ha donado. ............... Es el Señor el que obra en tu hermano todo bien, nadie puede hacer el bien si en su Espíritu no mora. Si envidias a tus hermanos por lo que el Señor realiza eres blasfemo y envidias al mismo Dios soberano. ............... Amas a tus enemigos si la injuria no te duele y todo bien tu le hicieres por amor de Dios amigo. .................. Tu verdadero enemigo es el cuerpo en el que pecas, permanece siempre alerta y custodia tus sentidos. ................ Al siervo de Dios disgusta solamente su pecado y beato al que el pecado del prójimo no perturba. Y vives desapropiado si la ira no te amarga, la turbación no te embarga dejándolo a Dios confiado. ................. Conoce el siervo de Dios si del Espíritu es digno si realizando sus signos se considera el menor. ........... Si en dolor y adversidad conservas tú la paciencia la humildad que tú demuestras, esa tienes y no más. ............ Felices sean los pobres porque de ellos es el Reino y las puertas del averno no pueden con esos hombres. Hay hermanos que se afanan en oficios y oraciones, muchas mortificaciones, abstinencias y plegarias. Pero basta una palabra que les claven en su orgullo o que les saquen lo suyo para que pierdan la calma. Tiene espíritu de pobre sólo aquel que odia a sí mismo y ama hasta el heroísmo a aquel que mal le responde. ..................... Pacífico verdadero es el siervo del Señor que con su paz y su Amor soporta lo que es adverso. ............... Tienen un corazón puro, por eso verán a Dios, si desprecian, por su Amor, todas las cosas del mundo. Si buscan las celestiales y no dejan de adorarlo, de verlo y de venerarlo como puros manantiales. .............. No quieras recibir más, ni te enorgullezca el bien, que el Señor obra también a través de los demás. ................ Feliz el que da la mano y demuestra compasión, sostiene con devoción y apoya al débil hermano. ................ Feliz el que restituye al Señor todos los bienes, si se guarda lo que tiene en realidad lo destruye. .............. Sólo cuenta lo que vales a los ojos del Señor, rechaza gloria y honor aunque el mundo las regale. Nunca busques las alturas, desciende rápidamente y aunque lo diga la gente, tú, prefiere la llanura. .............. Feliz aquel religioso que en la Palabra de Dios y en las obras del Señor mantiene pleno su gozo. Y si conduce a su Amor a todos con su alegría, sin vulgaridad ni risas que ofendan su devoción. ............... Habla más bien con tus obras y no seas charlatán porque pocos comerán de lo que diga tu boca. Lo que esperas recibir lo tienes ya recibido, la vanidad del oído y el vacío en el vivir. .............. Beato aquel que soporta la corrección con paciencia, la acusación con prudencia, la vergüenza no le importa. ............... Beato el que se arrepiente con profunda contrición y en la santa confesión demuestra ser penitente. ................... Beato aquel que el enfermo ama tanto como al sano, es un verdadero hermano que vive en amor fraterno. Beato el que ama al lejano, no murmura a sus espaldas ni le critica sus faltas hasta tenerlo cercano. ................... Tengan fe en los sacerdotes y ¡Ay de aquel que los desprecie! pues aunque el pecado arrecie no debe juzgarlo el hombre. Son ellos los que consagran el Cuerpo Santo de Dios y la Sangre del Señor que en su misterio nos guarda. Por eso es tanto peor y comete sacrilegio el que peca contra aquellos a los que juzga el Señor. ...................... El hombre que tiene Amor y busca sabiduría sin ignorancia en su vida caminará sin temor. Feliz el hombre paciente, en el humilde no hay ira, la turbación no domina, y su alegría es frecuente. Pobreza con alegría eliminan la ambición, dan paz sin preocupación y destierran la codicia. Cuando hay quietud en el alma y sana meditación, no existe disipación y se conserva la calma. Si existe temor de Dios la casa está protegida es el Señor quien la cuida del enemigo feroz. Quien vive en misericordia y guarda la discreción no endurece el corazón ni es superfluo con sus cosas. .................... Los secretos del Señor que los guarde el corazón, mantengan la discreción permaneciendo en su Amor. No reveles a los hombres los bienes que Dios te muestra si no quieres que se pierdan escóndelos como un pobre.
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LAS LLAGAS DE SAN FRANCISCO En el bosque de las hayas puras por un sendero de otoño enrojecido, camina Francisco, el corazón herido en su nostalgia de Dios hecha locura. Locura de un Amor que se ha encendido en el fuego del Espíritu donado en el calvario por un Dios crucificado que en su mirada de Amor lo dejó ungido. Ungido con el óleo que consagra, con el perfume de la santidad participada, con la unción de los profetas derramada en el corazón abierto que la encarna. En el bosque de las hayas puras camina Francisco agradecido, su cuerpo por el ayuno consumido, su corazón anclado en la Escritura. En su boca sus salmos preferidos, en sus oídos la música del cielo, en sus ojos el brillo del consuelo, del paraíso, por Cristo, prometido. En el sendero su pensamiento sumergido en la pasión que en la cruz se hizo locura, en el Amor de Jesús y su ternura, en las llagas de su cuerpo envilecido. El espíritu de Francisco está absorbido en la Pascua que es centro de la historia, en la cena que encarna su memoria, en el corazón de Aquel que lo ha elegido. Su oración se hace clamor, pasión y ofrenda, contemplación del gólgota escondido en el sol que se oculta enrojecido en el sepulcro al que la noche lo encomienda. Y en la tarde, como un sol ensangrentado sangra Francisco su Amor y su locura, florecen en su cuerpo las llagas que aseguran que su camino está, con Él, crucificado. Un serafín de Amor apasionado lo bendice y se enciende su figura y se incendian las estrellas y la luna en la hoguera del Señor resucitado.

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