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Amor místico. Poemas de amor a Dios

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Amor en la noche

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QUÉ HERMOSA LA NOCHE...

Que hermosa la noche
que cobija nuestros sueños,
que acuna despertares,
que acoge en su silencio.

Serenidad oscura de tus besos,
sosiego de la calma adormecida,
una noche en amor pacificada
que reposa en la hondura de mi pecho.

Un cántico inocente que a lo lejos
la voz de un pájaro derrama,
la noche enamorada que te alaba,
la luna fugitiva es tu reflejo.

El aire refrescante, tu mirada
escondida entre los márgenes del cielo
abarcando la insignificancia de mi nada,
encendiendo mi esperanza en tu recuerdo.

Sé que estás, sé que me miras desde dentro,
tus pasos dejaron sus huellas en mi huerto,
perfumaste el jardín de mi aposento,
estás presente en cada cosa y en mis sentimientos.

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CUANDO ME BESAS SIENTO...

Cuando me besas siento
que se detiene el ritmo del universo huracanado,
que se sosiega la pasión y se enciende el fondo de mi pecho,
que un instante se hace eterno y la eternidad toca mi tiempo.

Cuando me besas siento
la fuente primigenia derramando en mi pecho su dulzura,
la suavidad sutil de la amapola de tus labios, la ternura
de un contacto divino que me llena de frescura.

Cuando me besas siento
el palpitar del cielo en tus pupilas escondido,
el misterio del mar en tus labios y en los míos,
el perfume de un bosque de pinos en tu aliento.

Cuando me besas siento
tu voz que me enamora acariciando mis oídos en el lecho,
envolviendo de suavidad la belleza oscura de mi cuerpo,
escribiendo la partitura del amor con la pluma de tus besos.

Cuando me besas siento
que cautivado respondo simplemente tus dones recibiendo,
acogiendo el amor con que me amas hundido en tu misterio
saboreando las horas que juntos consumimos en el huerto.

Cuando me besas siento
que perdido en el amor que en mi derramas
deja el mundo de existir porque me amas
y amándome te bebes mi misterio.

Cuando te beso siento
que el sol derrite el hielo de un invierno milenario,
que el viento tibio de tu brisa recorre las laderas de un valle solitario,
que soy un trigal acariciado por el sol en el silencio.

Cuando te beso siento
que el frío quedó atrás porque florecen los almendros,
que mi primavera estalla en la floración de los cerezos,
que la tibieza de tus manos me acaricia dejado ya el invierno.

Cuando me besas siento
una paz que inunda el alma en la dulzura del encuentro,
una alegría que ensancha el pecho al infinito en un momento,
el gozo de una caricia que transforma en bosque mi desierto.

Cuando me besas siento
que soy una ola reventando contra los acantilados del océano,
un águila sostenida en el cielo y suspendida en el tiempo,
y de tu voz que llena las montañas soy el eco.

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TU AMOR ME DUELE

Tu amor me duele.
Me duele que me beses y te vayas,
que me dejes solitario.
Me duele que tus viajes duren tanto.

Me duele contemplar tu pureza y mi pecado,
me duele la distancia,
tener que separarnos
ver en el mar partir el barco.

Me duele ser respuesta inacabada,
no estar a la altura,
mi falta de delicadeza y de ternura,
no poder ofrecer más que mi nada.

Me duele amarte
y por amor vivir enajenado,
no entregarme totalmente,
traicionarte y estar enamorado.

Me duele que me ames sin reproches,
la misericordia que me das como regalo,
tu mirada tan dulce
y mis ojos en lágrimas bañados.

Me duele seguir vivo
después de haber tu rostro contemplado,
el tiempo que aún separa
el encuentro definitivo que anhelamos.

Ser poseído de amor
y tenerte sólo en esperanza,
quedar solo en la noche
cuando siento que te marchas.

Me consuela saberte también enamorado,
sentir que me querés,
que me cuidás,
que muchas veces te dejo preocupado.

Que manejás los tiempos,
que tu ternura todo lo tiene preparado,
que me conocés más que yo mismo,
que aunque tu amor me duela,
estoy confiado.




TU VOZ, SUSURRO DEL AMOR...

Tu voz, susurro del Amor
en el oído del alma,
un beso en la llaga del dolor
que sus ardores calma.

Una palabra que reposa
en el lecho de un corazón herido,
lastimado de Amor,
sangrando de abandonos y de olvido.

Una caricia que enciende
la suavidad de la ternura,
la mirada sutil de la dulzura
que acariciándome me envuelve.

Un perfume de intimidad segura
penetrando los rincones de mi mente,
impregnando el instante de repente,
empapando en la paz de tu frescura.

Tus dedos recorriendo mis sentidos,
escribiendo en mi alma tu memoria,
un amor enhebrado con la historia
de un peregrino en busca de su nido.

Irrumpes y tu Amor detiene el tiempo,
el latido del alma se hace instante
de eternidad compartida para Amarte,
suspendido en el aroma de tu aliento.



HAS ENTRADO EN TU HUERTO...

Has entrado en mi huerto, amado mío
a cosechar los aromas que sembraste,
el fruto de las flores que plantaste
con el Amor de tus ojos en los míos.

Bálsamo y mirra, nardos y jacintos
florecen al sol de tu mirada complaciente,
al calor de tus ojos abren tiernamente
las flores que te regalan mis sentidos.

Vienes a cosechar tu amor y soy tan pobre,
de todo lo que ofrezco, nada es mío,
Tú lo has hecho todo con cariño,
eres Tú el hortelano de mis noches.

Quieres comer la miel de la dulzura
en el panal de mi corazón enamorado,
la que tus besos como abejas fabricaron
con el néctar de tus flores y ternura.

Quieres beber tu vino delicado,
el que añejó el roble de mi pecho ilusionado,
el que embriaga la madera de mi cuerpo y de mis años
con el místico sabor de tus labios encarnados.

Quieres beber leche pura que has dejado
como alimento a un niño amante enamorado,
gozar los aromas del banquete por tus manos preparado
y saciarte de un amor que ya no es mío, pues el tuyo me has prestado.

¡Ven Amado! Cosecha, come y bebe hasta saciarte
en el huerto que tus caricias cultivaron.
Sáciate de mí y déjame de nuevo cautivado
fructificando en Amor al encontrarte.

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SOY POLVO ENAMORADO DEL SOL...

Soy polvo enamorado del Sol,
un grano de arena sumergido en el mar;
un jilguero dorado que te quiere cantar
y en melodía fundirse en su Señor.

Una amapola frágil que ofrece su color,
un tulipán azul marino en el invierno,
un junco solitario mecido por el viento,
un águila en las alas de tu Amor.

Soy el polen de las flores del azahar,
Un colibrí que se nutre en tus jardines encantados,
Un brote verde en la inmensidad de tus sembrados,
Una espiga erguida en tu trigal.

Un riachuelo cobijado en la montaña,
un liquen florecido entre tus rocas,
un caracol sonoro bañado por las olas,
un sentimiento que se pierde en tus entrañas.

Un grillo que suena su violín de madrugada,
enamorado del cielo y de una luna clara,
el cantor del silencio de una bóveda estrellada
en las constelaciones de tus ojos recostada.

Ese cometa vagabundo de infinito
deshaciéndose de amor en su camino,
guiado por tus manos en su recorrido,
encendido de Amor y en tu espacio sumergido.

Soy el rayo de luz de tus pupilas,
la encarnación etérea de un respiro,
un pensamiento tuyo sostenido
en la eternidad del Amor que me cobija.




CONSUMARÁS TU AMOR EN LA MAÑANA...

Consumarás tu amor en la mañana,
la muerte será el beso de tus labios,
mi sangre fecundará la tierra helada,
la tuya me ungirá con mirra y bálsamo.

Mi corazón reposará como el ocaso,
el sol se teñirá de un rojo ensangrentado,
tan herido terminará de romperse en mil pedazos
y nunca más podrá cerrar las puertas a su amado.

Aquel día consumarás tu amor conmigo,
ya no habrá quién pueda separarnos,
tu sol será el manto de mi abrigo
y la eternidad el tiempo para amarnos.

Coronarás tu amor, toda una historia de Alianza y de camino
con un sello de sangre, beberé tu cáliz y Tú el mío.
Esa noche cenaremos juntos y el banquete será idilio
de un amor que no podrá apagarse en el olvido.

¿Dónde está muerte tu victoria?
¿Dónde el aguijón venenoso del destino?
Si mi destino eres Tú y la muerte unión contigo.
Se cumplirá mi esperanza, me llevarás contigo,
Yaceré muerto de amor, por siempre vivo.

Se que no tengo nada que ofrecerte, nada es mío;
un corazón destrozado, abiertas ya sus puertas al amor divino;
un cuerpo amado que a la tierra le devuelve su cariño.
Sólo mi alma, mi alma es tuya, me la robaste y se irá contigo.

Bendita seas hermana muerte, te bendigo,
tú eres el último beso del amor divino.
El beso de su amor que ha escuchado mis ruegos y suspiros,
el de la Alianza consumada entre los lirios.




UN CORAZÓN ARADO DE AMOR...

Un corazón arado de amor,
en los surcos las semillas de la vida nueva
regadas en el manantial de las lágrimas serenas
que recoges en tus manos, Labrador.

Tú has quebrado la dureza de su tierra
clavándole el arado de tus besos.
Mordiendo las entrañas con tu fuego
abriste los surcos que la vida encierran.

Trituraste los terrones con tus manos.
Con las caricias de tus dedos suaves
ablandaste su dureza y ahora invades
los surcos regándolos con vinos añejados.

El vino de tus ojos que cautivan,
el de tu mirar que me exorciza,
el beso que las heridas cauteriza
y la fuente de mis ojos ilumina.

Empapa mi tierra el mosto y su perfume,
corre ya por mis venas el licor que me alimenta,
el que me embriaga de amor y me despierta
la sensación de Ti que me consume.

El olor de tu copa todo llena
y gustan ya mis labios su pureza.
Mojo apenas mi boca en tu belleza
que me posee y me invade, me renueva.