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Amor místico. Poemas de amor a Dios

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CANTAR DE LOS CANTARES

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... PASADO YA EL INVIERNO

Florecerás en Mí, pasado ya el invierno,
el frío de las noches, el abandono y el silencio.
Atrás quedaron ya la soledad y el sentimiento
de quedarte abandonado en un desierto.

La noche necesaria y el ocaso de mis besos
fortaleciendo las raíces del incienso
en que quiero transformarte con mi fuego.
La soledad de tus veladas queda lejos.

Pasaron ya las noches interminables de silencios
en que te amaba más que nunca sin decirlo.
Yo estaba tan cercano, sin que fueses capaz de percibirlo;
mi mano te sostuvo, mi pecho fue tu abrigo.

Quedaron atrás las lágrimas amargas que regaron
el vacío que mi amor dejó en tu lecho.
Las que la esperanza en el caminar fortificaron,
alimentando el Amor, purificando tu recuerdo.

Ya pasó la noche que puso a dormir tus pensamientos
y volverán las aves a volar en lo profundo de mi cielo.
Sumergido en Mí, despertarán al sol tus sentimientos
y descubrirás en tus brotes que desde siempre te elegí.

Pasado ya el invierno, la tibieza del aire perfumado
renovará en tu pecho las ansias de mi amor y de mis labios.
Y el huerto que las heladas del dolor han preparado
florecerá en aromas de naranjo, de acacia y pinos encantados.

Florecerás en Mí, porque mi savia recorrerá tus venas fecundando
el amor con que te amaba, cuando de lejos contemplaba tus dolores y tu llanto.
Será verde mi jardín, aquel que con paciencia he cultivado;
en las amapolas rojas de mis besos lo quiero tapizado.

Florecerás en Mí y en la ternura mi caricia irá bordando
cada uno de tus brotes en que adornada me darás tu encanto.
Y bordaré en tu alma el encaje más precioso y delicado:
seré tu esposo y en mi lecho de amor florecerás amando.




UN CLAVEL...

Un clavel en tus pupilas engarzado,
un campo de amapolas en tus besos fecundado,
un olivar precioso por tu mano plantado
y un trigal ondulante en tu soplo acariciado.

Girasoles buscando el rostro de su amado,
un alfalfar en flor para gozar tu encanto
y un jardín de lavanda, azucenas y geranios
para alegrar tus ojos y acariciar tus manos.

La sombra fresca de los tilos en verano
y el perfume de sus flores en el aire derramado.
Bajo el sol de tus ojos el azahar de los naranjos
y las flores del lino que teje tu manto.

Un pastizal en primavera de vida rebosando
y la espesura de un bosque profundo y serenado,
un abeto fugaz y un cedro erguido enamorado
que levanta sus brazos al cielo cautivo y extasiado.

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FLORECERÁS EN MÍ

Florecerás en Mí como la hierba
de un prado de color que iluminada
apaga con su brillo las estrellas
y enciende en sus colores la alborada.

Desplegaré en tu ser mi primavera
y encenderé en tu rostro la mirada,
mi amor será en tus ojos una estrella
contemplando el mío enamorada.

Endulzaré tus labios con el vino
que beberé en tu boca enamorado,
embriagaré tus horas de camino
y sentirás así que yo te amo.

Desterraré en tus ojos la tristeza,
te llenaré de gozo ilusionado.
Quedó atrás la soledad y la pobreza.
Yo seré tu tesoro y tú mi encanto.

El tiempo pasará sin darte cuenta,
estarás en mi pecho reposando.
Se fueron ya los días de indigencia,
mi amor te da la paz como regalo.

Mi corazón y el tuyo unificados,
un mismo sentimiento palpitando;
tus ojos en los míos transformados,
mi pensamiento, el tuyo transformando.

Y allí nosotros dos seremos uno,
tu ser será en mi Amor transfigurado;
en Mí contemplarás al Padre enamorado,
en su Espíritu y el mío fusionado.

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HUERTO FECUNDO

Huerto fecundo me llamaste un día,
el campo que tus manos prepararon,
la tierra que tus manos cultivaron
con paciencia infinita noche y día.

Fecundo en el Espíritu entregado
que penetró la tierra de mis horas,
que transformó en amor todas las cosas
y que en el corazón clavó su arado.

Abriste con amor los surcos nuevos
y sembraste semillas de tu gloria.
Crecidas al calor de tu memoria
germinaron sus brotes en el cielo.

Un huerto al que regaste con ternura
pues tu Palabra nunca le ha faltado,
con paciencia y dulzura lo has cuidado
protegiendo sus brotes y hermosura.

Lo adornaste de olivos y naranjos,
de nogales robustos y de almendros,
de ciruelos en flor y durazneros,
de castaños, cerezos y manzanos.

Lo cercaste de robles y de aromos,
con álamos dorados y con cedros,
los cipreses, las acacias, los abetos,
el jacarandá, los alerces majestuosos.

No faltaron las rosas y violetas,
las amapolas suaves y azucenas,
los tulipanes rojos y azaleas,
los jacintos, los nardos, las alteas.

Se abrieron los jazmines primorosos,
los geranios, retamas y camelias,
crisantemos, claveles, las hortensias,
orquídeas, alelíes y gladiolos.


Y en el centro del jardín el árbol más preciado
al que puedo abrazarme con firmeza
cuando se desmoronan todas las certezas;
una cruz tallada en incienso perfumado.

En ella se conservan las marcas del martillo y de los clavos;
enrojecida en la sangre de tu cuerpo destrozado,
en manantial de unción se ha transformado
pues con el agua de su gracia mi huerto está regado.

Cuando el sol la acaricia su aroma transforma el aire al impregnarlo
de una suavidad distinta, sobrenatural y cautivante,
atmósfera de vida nueva, de ternura fuerte y penetrante
que como savia divina recorre las raíces de tu huerto amado.

Tú te has ido y en el aliento de tu pecho te has quedado,
en el incienso que brota de tu cruz,
cuando en el fuego del amor se va quemando;
en la savia que recorriendo mis venas
los frutos del jardín va transformando,
cuando un atardecer de fuego todo lo incendia
y dice que has resucitado.

La luz multicolor de un ocaso dorado
tiñe de esperanza el follaje enamorado
que orando reposa en los brazos de su amado
envuelto con su brisa y de amor pacificado.

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MI AMOR ES COMO UN CEDRO

Mi amor es como un cedro bien plantado
en las entrañas profundas de la tierra.
Fuerte, altivo, erguido y adornado
con los reflejos del Sol que está en su cabellera.

Mi amor es como un lirio perfumado
que levanta su esplendor sobre la hierba,
con los colores del sol engalanado
y ofreciendo a los ojos del alma su belleza.

Mi amor es como un cielo iluminado
de galaxias, de cometas y de estrellas,
en el fuego de los soles incendiado
y en las constelaciones su figura y su pureza.

Mi amado es como un bosque Misterioso y encantado,
los arrayanes rojos, los abedules plateados que destellan,
el encinar, los pinos, las acacias, un aromo dorado
y el bermellón ensangrentado de las lengas.

Es como un campo de amapolas suaves tapizado,
un terciopelo esmeralda de praderas,
un viñedo maduro y asoleado,
una colina con un verde olivar en sus laderas.

Es un valle en el Río de la vida bien regado
y la corriente de frescura que al océano me lleva.
La fuente primera de la que bebo la hermosura
y el torrente de Amor original que se despliega.

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TÚ ERES LA AUSENCIA...

Tú eres la ausencia del sumo Bien que espero,
el vacío que la creación no llena,
eres el anhelo de mi pecho insatisfecho,
la herida de un Amor que en el dolor me deja.

Eres el horizonte que contemplo desde lejos,
la aurora que no quiebra mi desvelo;
el ocaso ensangrentado de un corazón deshecho
por la daga afilada de tus besos.

Eres el cielo que manoteo sin lograr asirlo,
el aroma fontal que enciende la ternura
la fuente de la que brota la hermosura
que mis ojos buscan en tu Amor al descubrirlo.

Eres el relámpago que ilumina la noche en que me encuentro;
el trueno de una voz que quiebra mi silencio;
el rayo que quema la entraña de mi cuerpo;
el ardor del dardo clavado en el centro de mi huerto.

Eres el suspiro que llena mis noches y mi lecho;
la ausencia omnipresente horadando las horas de mis sueños.
Eres mi obsesión, la pasión de mis impulsos y deseos.
Eres mi amor, eres mi muerte, eres lo único que espero.

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TU PECHO DE ALABASTRO...

Tu pecho de alabastro iluminado,
tu cuello de jacintos enhebrados,
en tu piel los lirios perfumados
en los campos de aromas cultivados.

Tus brazos de granito místico y rosado,
en mármol esculpidos los dedos de tus manos,
tus piernas las de un cedro milenario,
tus pies de mensajero están alados.

Tus ojos de zafiro azul iluminados
y la miel de los panales en tus labios,
en tus sienes la fragancia de los nardos
y en tu rostro cristalino la belleza de los prados.

Trigales ondulantes tus cabellos dorados
y en tu voz trueno y brisa de amor reconciliados.
Tu corazón en amapolas rojas recostado
exhalando un aroma de vinos añejados.

Y en la llaga de rubí de tu costado
la fuente de la que brota el Espíritu donado
en ámbar luminoso, en bálsamo preciado;
eres peña de Horeb que ya ha brotado.




BEBE SEÑOR DEL CÁLIZ...

Bebe Señor del cáliz que creaste,
Moja tus labios en el vino que añejó tu pecho;
Saboréalo en la copa que tallaste
En el fino cristal de tu silencio.

Deleita el jugo de las uvas que pisaste
En el lagar de tu ausencia y mi destierro,
Prueba el licor de las hierbas que mezclaste
Recogidas en el fondo de mi huerto.

Embriágate, Amado del sabor que preparaste
a tu gusto, a tu antojo, a tu manera.
Bébete de una vez mi vida y el sentimiento que colmaste
cuando tu presencia fermentó mi pasión y mis horas de indigencia.

Apúrate mis días, mis noches, la experiencia
de sentirte tan cerca y de perderte entre la niebla.
Acaba de beberte mi corazón y mi conciencia,
Quiero ser Tú y en Ti, presencia.



ABRAZADO

Abrazado y en tus brazos transformado,
envuelto en un amor que se origina
en al fuente inagotable y cristalina
de un Padre que se entrega a mi cuidado.

Abrazado en el Hijo del amor que se ha encarnado
y en su presencia todo lo llena y lo ilumina
porque es la luz de tu semblante que encandila
y transfigura mi rostro enamorado.

Abrazado en el Espíritu que envuelve
las entrañas profundas de mi vida,
que recrea, renueva y enamora,
enardece en tu gracia y santifica.

Tú eres mi Dios y en tus ojos la misericordia me unifica,
la que brilla en los ojos del Hijo cuando su mirada me acaricia,
la que se derrama como manantial de frescura matutina
y riega las raíces del Amor que en mi palpita.

Un Amor que es Espíritu de gracias y de vida,
el que me hace vivir cada mañana
y transforma la mañana en mediodía;
el que bulle sereno desde el río profundo que me habita,
el que sabe a eternidad saboreada que mi alma dulcifica.

El Espíritu que en hijo me transforma y diviniza,
el que en amante enamorado del esposo Divino en mi amor se plenifica,
el que en la unión del amante y el Amado la fusión de las almas eterniza,
el que fundiendo el corazón en el Amado con el amado me unifica.

Espíritu del Padre que en el Hijo me enamoras y cautivas,
Espíritu del Hijo que en su rostro el del Padre concretiza,
Espíritu de ambos que me envuelve como suave brisa,
y penetrándome de Amor me trasciende y vivifica.