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Amor místico. Poemas de amor a Dios

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SONETOS DE AMOR HERIDO



ESTILETE DE MIEL

Estilete de miel, tu Amor devora
el alma en que se clava dulcemente
puñalada de sal, que de repente
atraviesa mi ser y lo enamora.

Cautiva en su dolor la fiel herida
abre la rosa al sol que cauteriza
al rayo que me quema y eterniza
la prisión del Amor y no hay salida.

Azucena fugaz de roja sangre
amapola de fuego que se quema
en el pecho llagado que se abre.

Soy jazmín del olvido que en la arena
se quedó recostado y tiene hambre
del cauterio voraz de tus cadenas.



EL ALMA DE VIOLETA

El alma de violeta penetrante
es suave su perfume, está perdida
la han dejado tus rayos tan herida
que espera tu rocío refrescante.

Su corazón recuesta, está dormida
que si el trébol la abraza bien reposa
ella quiere la fuerza de las rosas
porque lágrima y hiel riegan su vida.

Pero la noche acuna en la esperanza
su llanto de abandono deshojado
y el pétalo penetra con confianza.

El rocío la envuelve, está mojado
la embriaga su ternura y su fragancia
y se queda de ella enamorado.



ROJA LA LUNA...

Roja la luna, se cuajó en tus sienes
heladas las estrellas componían
un canto amargo, cruz y sinfonía
que ejecutan los grillos cuando vienes.

Rotos violines en mi sangre erguida
violonchelos heridos son mis ojos
que acarician tu vida y mi despojo
en música celada y piel dormida.

Es flauta mi garganta, voz la tuya
mi suspiro se funde con tu aliento
el bosque rapta el alma y la hace suya.

La noche nos envuelve en firmamento
de nácar y alabastro, acacia y tuya
y consagra tu Amor mis sentimientos.



ANIDADA EN MI PECHO...

Anidada en mi pecho, tu luz clara
en astros dejó el alma entretejida
azul de ardientes soles y la vida
que bulle en la canción que te declara.

Imprime el corazón, musa perdida
le brota la canción que surge dentro
burbuja de pasión, olor de encuentro
una flor entre espinas y escogida.

La acaricia la tarde en tu mirada
un reflejo en su piel lo dice todo
y se siente en el trébol acunada.

Un rojizo rubor en el recodo
del Amor que la tiene fascinada
le dice que estás cerca si te adoro.




ROZÓ TU DEDO...

Rozó tu dedo el hondo sentimiento
la búsqueda sin sol, el mar sin brisa
el suspiro en invierno y cauteriza
la llaga que te llama en un lamento.

Un toque angelical que reconforta
el beso celestial que enciende el alma
la atraviesa de luz, de paz, de calma
y el trajín de la vida ya no importa.

Es el beso divino del arquero
que se clavó en el bosque de mi nada
un dardo al corazón, tiro certero.

Se quedó la esperanza anonadada
prisionera de un dulce carcelero
que, libre, la ilusión dejó celada.



LLEGASTE EN UN ACORDE...

Llegaste en un acorde de violines
en canto de cigarra y noche clara
pediste simplemente que te amara
con el ardor que enciende serafines.

Me diste la frescura de tus labios
la suavidad arcana del misterio
dejó ver tu mirada el cautiverio
al que lleva el Amor y es milenario.

Tejiste filigranas de ternura
de azalea y jazmín, de noche y bruma,
de caricia y rocío, de dulzura.

Un lecho de amapolas, roja espuma
el tiempo se detuvo en la frescura
del bosque en que la vida se consuma.



SON CLAVOS DE TU NÉCTAR...

Son clavos de tu néctar, dardos puros
pétalos de amapola que se queman
saetas de cristal que me enajenan
vencida la defensa de mis muros.

Buen guerrero, sagaz, te has convertido
en cazador de presas escogidas
pues de tu flecha tengo el alma herida
y el intelecto a ella sometido.

Has venido de lejos, cautivante,
sopló tu brisa suave en mis oídos
me quedé enamorado en un instante.

Tu aliento me envolvió, quedé cautivo
el olor de los bosques, penetrante,
y quedó el corazón de Amor herido.



ESCRIBE EL CORAZÓN...

Escribe el corazón, fluye la mano
el cuaderno y la tinta en sangre viva
aprieta el sentimiento, no se olvida
y el tiempo somete soberano.

Llueve sangre en el alma y tu recuerdo
anega cada instante y no da tregua
empapa fecundando entre las piedras
el germen que me deja el cautiverio.

Fluyen versos de sangre que me queman
coagulan las estrofas de mi llanto
y tus ojos, que miran, no se acercan.

Me has dejado el sabor de un nuevo canto
yo busco melodías que te ofrezcan
el toque celestial que está buscando.



CENTENARIOS LOS CEDROS...

Centenarios los cedros, fresco el valle
de cascada y arroyos los rumores
un picaflor te busca entre las flores
y las calandrias esperan que te halle.

Más allá un campanario que resuena
canción que cruza el templo de las cumbres
te piden compasión para que alumbres
la tarde que de estío está serena.

Camino en el sendero solitario
deshojando mi vida mientras busco
al que Amor plantó en mi pecho sedentario.

La búsqueda es encuentro y lo deduzco
por el fruto sabroso y milenario
que paladeo en la vida que conduzco.



ES MÉDANO TU PECHO

Es médano tu pecho al sol de enero
ígneo acorazado de ternura
un desierto que aplaca la bravura
volcán de fuego ardiente y duradero.

Exploro en el misterio la figura
que surge sin buscarla en el encuentro
si se detiene el sol, se para el tiempo
y la luz me revela tu hermosura.

Los ojos ya no sirven, me superas
no te puede aferrar, Amor huidizo
que de polen revientas primaveras.

Eres casi un fantasma o un hechizo
que te vistes de blanco y azucenas
y te vuelves de nuevo escurridizo.



RECLAMA LA MAREA...

Reclama la marea tu semblante
el blanco de tu piel que se hace espuma
el ardor de la arena que consuma
la huella de tu paso en un instante.

Salpicado de sal mi rostro espera
zambullirse en la brisa de tu aliento
y nadar en tus venas mar adentro
perdiéndome contigo si quisiera.

Me abrazas en el viento fuertemente
me envuelves en tu piel de risco y brisa
y acaricias mis ojos suavemente.

Es de yodo y de perla tu sonrisa
y juegan las gaviotas a mi lado
al sol que en el instante se eterniza.



UN VALLE DE CASTAÑOS

Un valle de castaños, misterioso
rojizo está el otoño del encuentro
camino entre las hojas y lamento
un cielo encapotado y silencioso.

El valle del encuentro está encendido
en ocaso de sol que se derrama
es hoguera y nostalgia que reclama
el brillo de tus ojos escondidos.

Se absorbe por los poros el incienso
tu presencia se roza en el ambiente
se dilata en el pecho un fuego intenso.

Palpita la ladera de repente
si me tocas el alma con tus dedos
y el Amor se enajena de mi mente.



ES BESO EN EL SENTIR

ES beso en el sentir, fuego y nostalgia
del aroma que exhala tu presencia
un puñal se clavó en la inteligencia
y el Amor del instinto te presagia.

Ya siento en mi vivir tu fiel fragancia
un elixir de nardo y de jacinto
enciende con su fuego el terebinto
y recupero los sueños de la infancia.

Todo lo envuelve tu aroma y tu ternura
y el roce de tus dedos de magnolia
suavizan las heridas con dulzura.

Me redimen tus ojos en mi historia
penetra tu mirada con premura
y se estampa tu rostro en la memoria.





PORQUE DE COLIBRÍ...

Porque de colibrí tengo el sentido
resumo entre las flores tu Amor bueno
se ha quemado el invierno, estoy sereno
y bebo de tu néctar colorido.

Es dulce al paladar tu fiel presencia
sorber en el jardín tu compañía
florecer con tu sol e la alegría
de encontrar en tus ojos la inocencia.

Energía vital y elixir nuevo
embriagadora nostalgia del futuro
que me abre tu caricia si te espero.

Suavidad que en la brisa rompe el muro
que el Amor limitaba con el fuego
y me da de beber su licor puro.



HAY SANGRE EN EL JAZMÍN...

Hay sangre en el jazmín, pétalo herido
la daga era de sol, la herida roja
aprieta el corazón, pimpollo y rosa
y en el lecho dorado yace frío.

Sangría y soledad, será el olvido
que le apagó la llama a la esperanza
pues el Amor abreva en la confianza
del regreso seguro si se ha ido.

Herido está el jazmín y en su perfume
silabea el dolor en un lamento
que devora las horas y consume.

Es oración su voz que lleva el viento
es clamor del Amor, el pecho impune
y nostalgia de aquel que es su alimento.



UN CÓNDOR DE CRISTAL

Un cóndor de cristal, halcón de fuego
vela un Amor que el cielo no contiene
es daga su mirar de hielo y nieve
se clava en el glaciar, dardo certero.

Derrite con su ardor y surge el río
sol y cascada, luna y lago manso,
noche serena y playa en que descanso
si se alejó el invierno con el frío.

Bebo del manantial que en altas cumbres
fecunda el sol de enero con su manto
y el corazón te pide que lo alumbres.

Se ha vuelto vino el agua con tu encanto
el caudal se tragó la incertidumbre
y embelesas el alma con tu canto.



MUÉRDEME LA RAZÓN

Muérdeme la razón que sin sentido
buscaré entre las sombras fugitivas
las huellas de tu paso que esparcidas
dejaste por el bosque del olvido.

Camino los senderos persuadido
que la herida de Amor que llevo dentro
clama de Amor al cielo en su tormento
y te busco en su fuego consumido.

Manoteo en el viento tus cabellos
el olor del almendro me estremece
deja el sol en los montes sus destellos.

Vislumbro tu semblante y me parece
percibir más allá tus ojos bellos
porque mi Amor está vivo y acontece.



ARDIENTE ES LA SAETA...

Ardiente es la saeta, cruel la herida
sacude la razón, horada el alma,
ardiente el corazón no encuentra calma
más que en la fuente misma de la Vida.

Jabalina de Amor, tu voz de flecha
clavada en el cristal dela penumbra
es un rayo de sol el que me alumbra
si el alma en su fulgor quedó deshecha.

Horada de mi ser la piedra helada
y hierve en la emoción de tu presencia
quedándose encendida de alborada.

La espera fue fugaz, fiel la paciencia
oteaba el horizonte enamorada
clamando al sol un poco de indulgencia.



ABETO PRIMORDIAL

Abeto primordial, verdes las ramas
el bosque que a tus pies se postra herido
te ofrece su tesoro que escondido
custodiaba celoso pues te ama.

Penetran tus raíces poderosas
el corazón de la tierra que está herida
que mana leche y miel, sangre y bebida
embriagada y tenaz entre las rosas.

Abrasa tu perfume, que en la noche
atraviesa las copas de los cedros
y consume voraz en su derroche.

Me acompañan la luna y unos cuervos
te busco en la espesura y es de noche
el roce de tu polen en mi cuerpo.



LICOR DE ETERNIDAD...

Licor de eternidad que en los cerezos
es fuente de embriaguez, de tu dulzura
herida de la roca en la ternura
que destila el toque de tus besos.

Almendra y manantial, arroyo fresco
cristalinas las aguas, si las bebo
me dejan el recuerdo del que quiero
y siento una emoción que no merezco.

Encanta la colina tu perfume
las cepas lo resumen en la ausencia
y en tu aroma el cielo se consume.

Hay fuego entre las nubes, tu presencia
se enciende el horizonte, el sol que huye
y en mi pecho tu Amor es complacencia.



ROMPE EL BESO ETERNAL...

Rompe el beso eternal mi sien de hielo
el pensamiento enciende el dardo santo
la noche, el ruiseñor, la luna, el canto
tu violín encantado y el consuelo.

Basta un susurro, quieta la mirada
las copas de los tilos ya perfuman
las prímulas divinas ya resuman
y la luna se queda enamorada.

Reflejo de tu piel de ángel cautivo
por Amor descendido de los cielos
que juegas en el bosque, ciervo herido.

Destilas en la brisa tu amor ciego
palpitas en la niebla y el rocío
y en tu abrazo me quedo si me muero.



EN EL MUELLE DEL SOL...

En el muelle del sol tu viento espero
reventando las olas en las rocas
me avisan las gaviotas, no son pocas,
que ese viento es amante y carcelero.

Les dirijo a los mares mi conjuro
letanía de sal, llovizna herida
empapado mi rostro si es de día
el horizonte pétreo como un muro.

La marea me llama: ¡Está llegando!
¡Ya viene galopando en una nube!
Su Amor a los cielos conquistando.

Su alma es de cristal, piel de querube
huracán de pasión que va volando
y embriaga el corazón en su perfume.



SI QUEMA EL CORAZÓN...

Si quema el corazón la tierra llama.
Si el espíritu toca y lo enamora
tu puñal que se clava en mis auroras
cuando el jazmín se enciende y se derrama.

Es brasa de cristal la dulce herida
el beso del volcán que se ha dormido
cuela roja la mielo, Amado mío
y en la savia que corre va la vida.

Soy tizón de tu paso si te has ido
quemando en el aliento de tus besos
si en ti yo he naufragado y me he dormido.

Y es así que quedo consumido
si en tu Amor cautivante estoy yo preso
sin ti pierde el Amor su colorido.



DERRITE TU SABOR...

Derrite tu sabor mi ser de hielo
licor que del granado se resuma
¡Que rojo es el Amor! Blanca la espuma,
llagado está de mar y sin consuelo.

Dame la copa ardiente en que se apaga
la sed que abre mi pecho y lo encadena
al licor del granado que me quema.
¡Qué roja es la bodega que me embriaga!

¡Qué roja la pasión! ¡Qué cruel la vida!
¡Qué fugaz el amor si no lo tengo!
Si lo tengo consume sin medida.

Beber quiero tu copa en un momento
apurar en mi garganta tus heridas
que transforman en gozo mi tormento.