Make your own free website on Tripod.com
Amor místico. Poemas de amor a Dios

Home

Los besos de Dios
AMOR TRINITARIO
AMOR DIVINO
SONETOS DE AMOR HERIDO
SONETOS DE AMOR HERIDO II
TU PALABRA, EL SOL, LA NOCHE
SONETOS TRINITARIOS
SONETOS TRINITARIOS II
SONETOS TRINITARIOS III
ICONOS EVANGÉLICOS
ESPÍRITU SANTO, ESENCIA DEL AMOR
CANTAR DE LOS CANTARES
Amor en la noche
Barriletes en la luna
El bosque del misterio
CÁNTICO ESPIRITUAL
Estar enamorado
Noche oscura
Vínculos y contactos: Otros poemas de Amor a Dios
Noche oscura

p0003214.jpg


HAY SIEMPRE LUZ...

Hay siempre luz en la noche más oscura
y es tu presencia detrás de la tiniebla,
más allá del confín en que la tierra
se lanza al infinito que te oculta.

Suena siempre en el silencio que me escruta
la voz de tu semblante, la que intuyo,
y cuando cierro los ojos veo el tuyo
iluminando mi camino en la penumbra.

Un camino que en la noche se hace nuevo
atravesando el valle de la bruma,
adentrándose en el bosque y su espesura
o costeando el río azul en el que bebo.

Un camino solitario y trascendente
empapado en el rocío del recuerdo
un sendero de esperanza color trébol
que se encendió en la sangre del poniente.

Es mi paso tranquilo y voy seguro
pues sé que me dirijo hacia tu encuentro
que se anticipa en la brisa de tu aliento
penetrando mi pecho de Amor puro.

p0003214.jpg


CUANDO EN LA NOCHE...

Cuando en la noche con el mar tranquilo
siento las olas durmiéndose en la arena,
el viento del océano en mis venas
arrulla el canto del Amor herido
y esperado.

Y si camino por las playas del invierno
bajo una luna blanca estremecida,
cuento, brillantes, las estrellas de mi vida
que acompañaron mis búsquedas y sueños
y te alabo.

La oscuridad se viste en la luz que se destila
desde un cielo compañero de camino,
él ha alumbrado, insistente, mi destino
y se ha quedado grabado en mis pupilas
su cuidado.

Es mi oración la búsqueda frecuente
que escruta un horizonte adormecido,
que siente tu presencia sutil en el rocío
que humedece el aire en que en mi mente
te respiro.

Y es la marea del corazón que suavemente
va cubriendo la playa en tu presencia
empapando las arenas de la ausencia
con la linfa vital de la simiente
de tu mano.

Sé que la luz del alba cercana se aproxima
e intuyo en la esperanza el beso de la aurora
viene la novedad en el tiempo que te implora
y tus ojos, a lo lejos, amaneciendo me ilusionan
soberanos.




BEBE TU CALIZ

Bebe Señor del cáliz que creaste,
moja tus labios en el vino que añejó tu pecho,
saborea la copa que tallaste
en el fino cristal de tu silencio.

Deleita el jugo de las uvas que pisaste
en el lagar de tu ausencia y mi destierro,
prueba el licor de las hierbas que mezclaste
recogidas en el fondo de mi huerto.

Embriágate amado del sabor que preparaste
a tu gusto, a tu antojo, a tu manera;
bébete de una vez mi vida y el sentimiento que colmaste
cuando tu presencia fermento mi pasión y mis horas de indigencia.

Apúrate mis días, mis noches, la experiencia
de sentirte tan cerca y de perderte entre la niebla.
Acaba de beberte mi corazón y mi conciencia,
quiero ser Tú y en Ti, presencia.



HE BUSCADO

Tantas veces en amores vanos
he buscado la dicha y el consuelo
sin contemplar las aves que en el cielo
glorificaban la obra de tus manos.

Tantas veces busqué tus ojos vivos
entre las praderas y los huertos,
pero siempre hurgaba entre los muertos
y me deshacía en el vaivén del sin sentido.

¡Tarde te amé, Señor, pues siempre es tarde
para llorar el tiempo que he perdido
buscando entre los muertos a mi Padre

cuando con la ternura de una Madre
me abrías el camino que he podido
recorrer entre la bruma hasta encontrarte.



NO LE QUITES AL TREBOL...

No le quites al trébol
la frescura del rocío;
no le quites al prado el sol,
la luz al lirio.

No quites la humedad de tu presencia
a la tierra resquebrajada por el frío.
No le falte la nieve a la montaña
ni a la pradera su río.

No le falte tu mirada a mis ojos
para contemplarte presente y escondido;
no le falte luz a mi mente
para volverte a encontrar si te he perdido.

No falte el agua fresca en tu Palabra
a la sed de mi pecho raído,
ni el aire de tu aliento a mis pulmones
que se llenan de Ti cuando respiro.

No falte el pan de cada día a mi ser
cuando en el sagrario íntimo te miro,
cuando estás en mis manos simple y tierno
y te acaricio como un niño dormido.

No me quites tu presencia ni tu ausencia,
Quítame la vida si pierde su sentido;
Pues si vagabundo te busco y no te encuentro,
Termina ya el destierro y llévame contigo.



TÚ ERES LA AUSENCIA...

Tú eres la ausencia del sumo Bien que espero,
el vacío que la creación no llena,
eres el anhelo de mi pecho insatisfecho,
la herida de un Amor que en el dolor me deja.

Eres el horizonte que contemplo desde lejos,
la aurora que no quiebra mi desvelo;
el ocaso ensangrentado de un corazón deshecho
por la daga afilada de tus besos.

Eres el cielo que manoteo sin lograr asirlo,
el aroma fontal que enciende la ternura
la fuente de la que brota la hermosura
que mis ojos buscan en tu Amor al descubrirlo.

Eres el relámpago que ilumina la noche en que me encuentro;
el trueno de una voz que quiebra mi silencio;
el rayo que quema la entraña de mi cuerpo;
el ardor del dardo clavado en el centro de mi huerto.

Eres el suspiro que llena mis noches y mi lecho;
la ausencia omnipresente horadando las horas de mis sueños.
Eres mi obsesión, la pasión de mis impulsos y deseos.
Eres mi amor, eres mi muerte, eres lo único que espero.



EXILIO

Es tan poco decirte que te amo
cuando las palabras han perdido su sentido;
son las miradas, el canto, los gemidos,
solamente mirarte y elevar mis manos.

Es tan poco decirte que te quiero
cuando no encuentro las letras de tu Nombre,
cuando no expreso lo que siento, cuando el hombre
viejo es una cárcel, cuando creo que me muero.

No me alcanzan las palabras,
los sentidos no responden a mis ansias;
irme contigo para siempre es mi esperanza
cuando las puertas de tu oasis se me abran.

Mientras tanto aguardar es un exilio,
un tiempo interminable de destierro,
el calabozo de las horas y el desierto
que espera transformarse en paraíso.

Sólo tu presencia llena las horas vacías,
el agua de tus labios remoja el suelo seco,
la dulzura de tu voz, el aire fresco,
sólo tu mirada entibiará la noche fría.

Te espero oteando el horizonte de mi vida,
deseo que vengas cuanto antes y me lleves,
porque sólo a tu lado encontraré, si quieres,
la paz, el amor, la plenitud, la dicha.



MATINAL HELADA

Sobre la hierba matinal helada
mi corazón se extiende mutilado
por un fatal puñal atravesado
ensangrentando en bermellón la escarcha.

Y ese estilete maléfico eres Tú, Amor,
que nuevamente me has dejado
sin aliento, sin sentido, enajenado
de mi propia razón y en el dolor.

Baña mi sangre la mañana y se congela
y en estertores de vida yo he tratado,
en mil instantes sucesivos he intentado
cerrar la brecha por la que la vida cuela.

Cauteriza, te ruego Amor, la herida
que en el fondo del alma me has abierto;
séllame con tu fuego porque muerto
me quedo sin tu vida.



ALEGRIA

¿Quién se ha llevado la alegría?
¿0 acaso es que la he perdido?
¿O habrá sido algún duende distraído
el que me la robó creyéndola perdida?

Podrá haber sido una perversa musa
la que, repleta de envidia y de porfía,
tomo sin preguntar la algarabía
que en sus canciones los caminos cruza.

Quién te ha llevado de mi lado dicha
y me ha dejado en la tristeza
de encontrarme enredado en la maleza
de la depresión y la desdicha.

Y si te he perdido; ¿Dónde
puedo haberte yo dejado?
Me pregunto una vez más desconsolado

¿0 es acaso que te escondes?

Será quizá que estás jugando
al escondite nuevamente por el prado
de mis días y mis noches y callado
debo buscarte entre amapolas correteando

¡Piedra libre! grito entusiasmado
al verte detrás de una sonrisa,
al percibirte yo en las fresca brisa
empapada de jazmines y de nardos.

¡Allí estás!, exclamo nuevamente,
escondida en los juegos de los niños,
en los que se besan y abrazan con cariño;
ya te he visto correteando entre la gente.

Y si te bamboleas entre los blancos lirios
al toque del vals que los conmueve,
vas también saltando cuando llueve
de las ventanas y alcobas en los vidrios.

¡Piedra libre! detrás de las guitarras
de los amigos que en ronda de fogones
sus vidas comparten y con sus canciones
atraviesan las horas sin pensarlas.

Te fuiste volando en las bandadas
de las aves que de repente desplegaron
la fuerza de su vuelo y entonaron
el himno a la creación en la alborada.

Sentí también el calor de tu presencia
en las manos que los amigos apretaban
y en los ojos dulces que comunicaban
el sufrimiento que marcó tu ausencia.

Pero fue en las pupilas de los enamorados
en las que te vi resplandecer de un modo nuevo
desatando el torbellino, la ilusión y el beso
de los corazones que dejaste entrelazados.

Sobre el arco iris te he visto patinando
entre los cristales infinitos de las nubes
y en sonatas y atardeceres de laúdes
melodías fugaces de color ibas tocando.

Jugabas a las cartas en las mesas de las plazas,
alborotadas de patines y de bicicletas,
con los jubilados y animabas marionetas
que arrancaban de la tristeza su mordaza.

Y con el ir y venir sin cesar de las hamacas
pendulabas atrapante e hipnótica en el aire
adormeciéndote tranquila como aquellas aves
que planeando en el viento recuestan sus alas.

No te escapes más, ;basta! no te escondas.
Déjame de una vez por todas atraparte,
caprichosa mariposa volátil y entregarte
mi corazón que te persigue entre las sombras.

VIDA MUERTE

Si para mí la vida es esta muerte
y con la muerte, la muerte se termina,
¡Ponle fin, Misericordia, a esta agonía
para que pueda en un instante conocerte!

¿Qué debo esperar? ¡Dime!
¿Es que no es suficiente lo vivido?
¿Es que es poco el camino recorrido
aguardando que el exilio se termine?

Tú, Señor, me has dado siempre tanto
y todavía quieres darme mas.
Si todo lo que busco yo es tu paz
y que se extinga de una vez mi llanto.

Ya he conocido el aroma penetrante de las flores
y he probado el gusto sabroso de las frutas
he contemplado la belleza de tus rutas
cuando los campos se visten de colores.

He percibido la fragancia excitante de la hierba fresca
y el perfume arcano y misterioso de la tierra mojada
y si por nubes de fuego quedó el alma cautivada
en volcán de atardeceres ardientes quedó inmersa.

Ya he podido ver la luna dominando el cielo
y las estrellas en la noche desplegar su encanto.
Yo he escuchado a las aves entonar su canto
cuando el astro solar se alza en su vuelo.

He volado mil cielos azules entre las gaviotas
planeando apacible las costas solitarias de los mares
y he entregado al esmeralda de las olas los pesares
alegrías, penas y tristezas que el amor provoca.

He sentido en mi rostro, el viento que risa las olas
y con su fuerza bravía desata tormentas;
me ha alegrado el granizo, la lluvia y la nieve fresca
como la policroma simpleza de las amapolas.


Conocí en Primavera tus brotes de vida
y la melancolía del Otoño urbano;
las playas soleadas que me dio el Verano
y el Invierno helado de la cumbre andina.

Supe ver praderas cubiertas de verde
y el resplandeciente sol de los trigales,
el vasto horizonte de los olivares
y álamos de fuego que queman al verles.

Me has dado a probar la paz de un amigo,
la sonrisa alegre que mi tiempo encanta,
la palabra justa que el animo imanta
y los ojos tiernos que sirven de abrigo.

En la amistad he conocido el don gratuito
de entregarme muriendo sin pedir a cambio nada,
de penetrar los sentimientos viajando en la mirada
hasta el corazón cercano por el que palpito.

Sí, he apreciado la blancura de unas manos suaves,
la alegría juguetona de los rubios rizos
y el negro profundo que encierra el hechizo
de esos ojos moros que, en silencio, contemplé una tarde.

Me has revelado la pureza oculta del misterio
de la inocencia, en los ojos ingenuos de los niños
y en las madres que arrullan meciendo con cariño
el fruto visible, tierno y asombroso, del amor eterno.

Puedo hablarte hoy del calor de hogar:
Padre, madre, abuelos, sobrinos y hermanas,
de la maravilla de la especie humana
y de la experiencia de la libertad.

He saboreado el agua cristalina de los manantiales
y la parsimonia con que serpentean los ríos inmensos.
En el altiplano el cielo infinito me abrió el universo
y policromías de lírico ensueño palpé en los vitrales.

Me he dejado penetrar por la miel de los mágicos violines
y he respirado la brisa tenue del oboe que acuna los mares
y si he llorado en acordeones melancólicos y claves
también he cantado Aleluyas de trompetas y clarines.


Pude descubrir aquel mundo nuevo en que la poesía
crea lo impensable, mueve corazones y enciende ilusiones
despertando el duende angélico de las emociones
que brilla en mis ojos y envuelve mi mente con su fantasía.

He abierto mi vida por completo al amor divino
y en el Evangelio que me regalaste he experimentado
la paz verdadera que me dio tu Hijo: sentirme salvado
por aquel que dijo en la cruz clavado: "Yo soy el camino".

Y después de todo esto yo te miro, pensativo y me pregunto
¿para qué seguir viviendo caminando en el destierro?
Si el Amor sin dolor, que ofrece el Cielo, me lo pierdo
porque sigo viviendo peregrino y forastero en este mundo.

TRISTEZA



¡Ay, Señor!

que tristeza clausura mi alma
que se va secando,
invernal y frágil hojarasca.
El corazón se endurece
y palidece yerto
en el gris aliento
de un suspiro frío.
Las lágrimas se secan en mi interior
entes de poder empañar los ventanales
que daban luz a mi vida.
Mis ilusiones se han ido cayendo
como las rojizas hojas de los plátanos
y alfombran en camino
por el que puedo pisarlas
sin ni siquiera sentirlas.
Vagas memorias
llegan a mi mente
como recuerdo tibio
de la vida que se fue
y en el hogar acogedor y cálido
que en algún momento
temperó el hielo de la muerte,
encuentro solamente
brasas humeantes que languidecen
apagando sus días.
Una bruma densa y pegajosa
como la peste
llena el horizonte
sobre el que el sol,
que intenta recobrar
su antiguo fuego,
trata de asomarse
inútilmente.
La luna vacía
le dice adiós
a las estrellas melancólicas
y balbucientes
mientras una cigarra
quiere despedirse
con la melodía errante
de un violonchelo
desafinado y viejo.
Los árboles se elevan sobre la bruma
como sombras obscuras y enfermizas
y un olor de pantano primigenio
parece tragarse todo
en el sueño irreal
de una agonía cósmica
que parece no tener fin.

El sol sigue luchando por aparecer.
La luna se resiste a la muerte de la luz.
La melodía intenta nuevamente
encontrar la fascinación de sus notas
y el árbol añoso llora de emoción
pensando en sus brotes de Primavera.
Y mientras Eros y Thanatos
siguen peleando
Yo contemplo
y me pregunto:
¿hasta cuándo?