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Amor místico. Poemas de amor a Dios

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CÁNTICO ESPIRITUAL

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UN PASEO POR LAS NUBES...

Un paseo por las nubes de tu mano,
volando por la inmensidad de un cielo en fiesta,
una caminata en copos de algodones blancos
y la sensación de que me invade tu grandeza.

La blancura de la luz en primavera
retozando en un cielo azul de plata,
me deslizo sostenido en el viento del mañana
y sobrevolamos juntos las praderas.

Voy a tu encuentro y te siento ya a mi lado,
camino siguiendo el rastro de tus huellas,
es la esperanza que me impulsa, el deseo y tu presencia,
la certeza de tu amor me ha cautivado.

Solo quiero volar y volando sumergirme
en la magnitud del amor que me rodea,
fundirme con el viento, soplar, henchir las velas
y en el horizonte de tus ojos confundirme.

Volar hacia tu encuentro y el encuentro es ya presente.
Soñar ser poseído y poseerte,
experimentar que el corazón se ensancha al conocerte,
querer fundirme en Ti y el miedo de perderte.

Es que ya no puedo vivir, vivir sin verte
es estar exiliado de mi mismo y de mi esencia
sólo en Ti me siento vivo y en tu ausencia
la vida se transforma en una muerte.

Para mí vivir es el impulso que te llama,
el anhelo de estar sólo contigo,
es reconocerte esposo, amante, amigo,
el que me tiene prisionera el alma.

Una prisión que me libera y que despliega
la potencia de amar al infinito,
la cadena suave en que palpito,
la mano segura que me aferra.

Sí, conocerte fue quedarme prisionero
de tus deseos, de tu enseñanza y pensamientos,
fue desatar un mar de sentimientos
como un torbellino en el desierto.

Fue renacer a la vida verdadera,
en tus manos volver a sentir,
en tu gozo aprender a reír,
fue por Ti llorar la noche entera.

Fue comprenderme relativo en mi destierro,
polarizado en Ti y hacia tu encuentro dirigido,
absorto en el espejo en que me miro,
caminante que ha encontrado su camino.

Fue simplemente descubrirme vivo,
apasionarme de nuevo por las cosas,
descubrir que son maravillosas
y reflejo de tu rostro en mi camino.

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EL QUE TENGA SED QUE VENGA

El que tenga sed que venga y beberá
del torrente del origen de la vida,
del manantial del que surge la alegría,
del vino que en mi Amor lo embriagará.

Siento una sed, Señor, que no se sacia,
un deseo que es fuego, dolor y sequedad.
Es la aridez de un desierto sin el agua,
una vasija sin vino, una roca que al sol se quebrará.

Un anhelo infinito, un sentimiento,
una hondura sin fondo, una playa sin mar,
una duna abandonada del viento,
un acantilado sin el beso de las olas, soledad.

Soy un prado que se quedó sin lluvia,
un trébol sin rocío matinal,
un águila sin el viento en las alturas,
un horizonte sin ocasos, la nostalgia de tu paz.

Soy un lirio que se quedó desnudo,
un abedul en su cántico invernal,
aquel tilo sin hojas en un invierno crudo
que en primavera de flores su aroma ofrecerá.

Tengo seca la garganta del alma en ansias de bondad,
la lengua que gustó tus delicias pegada al paladar,
los labios agrietados por el sol de una ausencia sin piedad
y los ojos hechos una estepa en invierno,
un lago sin cielo, una luna sin mar.

Tengo sed de tu presencia y de tus brazos,
del beso en tus palabras en mi alma, de tu paz,
del roce de tus dedos en mi frente, de tus labios,
del gusto de cielo que dejas al besar.

Tengo sed de tus ojos que vuelven mi noche claridad,
de la miel que en ellos se derrama, del calor de tu mirar,
del brillo de tus pupilas que las mías encienden y reclaman,
quiero beber en tu mirada la ternura y las caricias que me das.


Tengo sed del aroma de tu aliento que es capaz
de aquietar el pensamiento y llenar el corazón de eternidad,
del perfume que transporta el sentimiento en soledad
hacia las cumbres del Amor perfecto en Espíritu y verdad.

Soy un mendigo de Amor en tu presencia
sediento de tu encuentro, de vida y caridad.
Soy el anhelo de un pecho que te llama con su aliento,
que sin Ti vivir no puede, que sólo en Ti reposará

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EN AMBAR CRISTALINO...

En ámbar cristalino, tus ojos
fueron una ventana al infinito,
una puerta a un cielo de nubes encantadas,
al amanecer sin sombras,
a la luminosidad dorada,
a los campos de fragancias delicadas.

Fueron el viaje realizado en la mirada,
en la luz sin ocaso,
en la magia que transforma con su gracia,
en el brillo de la vida que rebosa ilusionada,
en el toque sutil, en el abrazo,
en el perfume de un alma enamorada.

Fueron el paso al mundo de las fábulas,
de los sueños realizados,
de las realidades que se callan,
de la paz ofrecida y encontrada,
de la presencia que lo llena todo,
de la ternura renovada.

Ese mar de turquesas sumergidas
en la profundidad de las aguas aquietadas,
la serenidad de la paz recuperada,
la sinceridad de decirnos sin palabras,
de pronunciarlo todo en la mirada,
de reencontrar la inocencia que soñaba.

Tus ojos son aceptación en la confianza,
acogida sin porqué,
gratitud, amnistía ilimitada,
suavidad en la aspereza de mi alma,
bálsamo de ternura color ámbar,
el horizonte que sostiene la esperanza.




CRISTAL EMPAÑADO...

Se despertó empañado el cristal en la mañana;
un aliento suave humedeció el brillo de sus ojos,
ya no reflejaba la luz, bastó tan poco
para apagar su sol, para opacar su gracia.

La noche fue muy larga, fue muy dura,
le faltaba el calor de tu mirada,
las estrellas y la luna en vano consultaba
y conoció el frío en que se apaga la ternura.

La noche fue muy larga, las estrellas estaban apagadas,
ni siquiera el fuego quebraba las heladas.
Sólo un calor imperceptible debajo de las brasas
y el deseo de que tu soplo encienda la hoguera en la esperanza.

Llegará la mañana, siempre llega,
y el calor de tu sol secará el rocío que me empaña,
volverán a brillar tus ojos y en los míos la esperanza
se volverá la realidad de tu gracia que me llena.

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TUS OJOS VERDE MAR...

Tus ojos verde mar en lo profundo,
reflejados en sus aguas hoy me miran.
Transparentados del color del mundo
imprimen tu presencia en mis pupilas.

A veces son verdes como el Mediterráneo en primavera,
misteriosos como un bosque de abetos en invierno,
aterciopelados como el musgo de las piedras
o azules en el cielo de lo eterno.

Les roban la melancolía otoñal a los castaños,
la suavidad reposada a los campos de lino,
contienen la sabiduría de los años
y el brillo misterioso del fuego primitivo.

Son tan sutiles como las nubes blancas,
silenciosos como nieve en un bosque de abedules.
Llevan el eco de la luna en las montañas,
en las cavernas de los glaciares son azules.

A veces son un campo de amapolas rojas
o lirios en las orillas de los lagos,
la simplicidad de unas violetas en las rocas
o el verde salvaje de los prados.

Libres como el aletear de las gaviotas,
mansos como un rebaño de corderos blancos,
alegres como la cresta de las olas,
serenos como el horizonte en el ocaso.

Como un hogar encendido acogedores,
receptivos, inocentes, atrapantes,
inteligentes, simples, soñadores,
puros, sinceros, cautivantes.

Tus ojos son la puerta del amor y la belleza,
la fuente de la gracia que redime,
la raíz que fundamenta la nobleza,
el calor que en mi corazón se imprime.

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SIENTO NOSTALGIA DEL CIELO

Siento nostalgia del cielo,
de tus alas de cóndor majestuoso,
del espacio infinito de tus ojos
cuando me miras y el Amor remonta vuelo.

Alcanzo en el deseo la altura del encuentro
cuando me elevo en la mirada a tus alturas,
cuando vuelo sin alas y pierdo mi figura
en la inmensidad del cielo que contemplo.

Siento nostalgia del Amor perfecto
que envuelve en su manto tu belleza,
de la luz de la aurora que embeleza
y de un horizonte rojo en tus cabellos.

Cuando la mirada se pierde en lejanía
y busca en las montañas el nudo de los besos,
son águilas de plata las nubes de recuerdos
que traen a mi presencia tu figura perdida.

Y la memoria se vuelve nostalgia del futuro que deseo,
y la esperanza palpita al vaivén de tus alas en el viento,
cuando persigo en mi mirar el rastro del que me roba el tiempo
y las cumbres se vuelven refugio de mis sentimientos.

Siento nostalgia y la nostalgia me tiene prisionero,
cautivo de tus ojos en la fuente de la que nace el viento,
encadenado al eco de tu paso por mi cielo,
condenado a buscar, en el fondo de mi alma, tu misterio.

Vuelo una vez más en la plegaria que te lleva el viento,
parecen amapolas aladas o mariposas en el aire del invierno
las voces que te llaman desde lo profundo de mi pecho,
sutiles como un rayo de luz o pétalos de incienso.

¡Recuéstame en tus alas, escucha la voz de mi lamento!
Perdámonos en el horizonte llameante de los versos
y el incendio del sol que abrasa las montañas de mis sueños
encenderá para siempre el Amor en el nido de tu cielo.



JAZMINES EN INVIERNO...

Te regalaré jazmines en invierno.
Florecerán para Ti en medio de la noche,
brotarán entre los árboles del bosque
y su perfume consagrará el silencio.

Serán blancos como nieve en la colina,
bendecirán el manto de los prados.
Como copos de lino perfumado
tejerán su vestido entre las lilas.

Serán fragancia del amor cautivo
que impregna la prisión en que me encuentro;
aroma de mi espíritu en el huerto
que cultivaron tus besos y los míos.

Será el aire en que vuelo hasta tu encuentro
la ofrenda en el aroma de mis sueños;
un corazón en flores a su dueño
entregándose en pétalos al cielo.

Florecerán en el frío de la noche
preparando en la mañana soles nuevos,
adelantando primaveras en invierno,
desplegando la luz en que te escondes.

Te ofreceré en jazmines mi recuerdo
y el futuro será nostalgia de tus ojos.
En pétalos de incienso mi despojo
se volverá la ilusión en que te encuentro.

Jazmines frescos de fragancia pura
que brota desde lo profundo del invierno
en el que germina un jardín de sentimientos
y el Amor se entrega con frescura.

Jazmines de pasión y de ternura
que expresan la emoción que llevo dentro;
se derretirá la nieve en un momento
y el jardín será el edén de tu figura.

Tú haces florecer jazmines en invierno
cuando tu presencia todo lo perfuma,
cuando la nieve se impregna en tu blancura
mientras el sol se derrite en tus cabellos.

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TULIPANES ROJOS

Tulipanes rojos a tus pies,
gotas de esperanza que cuelan de tus manos,
brotes de un amor enrojecido y fecundado
en la pasión de una entrega sin doblez.

Un puñado del Amor que has entregado
floreciendo en la tierra que labraste,
en el campo que en tu Palabra cultivaste
con pétalos de rubíes perfumados.

Sigue goteando el Amor de tu costado,
regando en tu pasión el campo herido,
llagado de compasión te ha prometido
florecer para tu amor y en tu cuidado.

Tus pies se vuelven fuente del Amor que ansío,
peregrinos del Amor eterno atravesados
por la llaga del sufrimiento que ha clavado
en el árbol de la cruz al peregrino.

Tulipanes rojos a tus pies sembrados
desde las espinas en tus sienes brotan,
le han robado a tus ojos la vida que me otorgan
cuando en su perfume florezco enamorado.

Un ramo de Amor rojo, anuncio de lo nuevo,
del misterio que surge desde una tierra en Pascua,
en sus venas sangre de Primavera transformada
en fuente de Amor puro que anuncia lo que espero.

A los pies de tu cruz florece la ternura
desde el silencio de una muerte cierta,
la aurora que levanta la noche de la tierra,
a los pies de tu cruz: la belleza, la esperanza, la dulzura.

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CUANDO LA SOLEDAD SE VUELVE UN SILENCIO...

Cuando la soledad se vuelve un silencio contenido
en la noche silenciosa de la espera,
cuando transcurren los minutos expectantes y hace frío,
presiento que estás en el silencio y que te acercas.

Cuando mi respirar se vuelve el pulso de las horas
que escrutan la oscuridad de mis recuerdos
siento que estás presente y que me nombras
en el susurro de los grillos y en el viento.

Cuando la espera se desposa con el sueño
y la noche vacía se llena con el hálito del tiempo,
si se hacen eternos los segundos en mi pecho
no importa que la noche dure un siglo, yo te espero.

Y si la ausencia es presencia prolongada en el misterio
y deberé aprender a leer tus signos en el cielo,
dame entonces tu luz para que pueda comprenderlos,
sostiene la llama vacilante, no me dejes, te lo ruego.

Aguardaré tu paso y el rocío me hablará de tu regreso,
contemplaré el horizonte con los ojos en lágrimas cubiertos,
las gaviotas me dicen que la espera es como el viento,
que el Amor todo lo puede, que miras desde lejos.

Continuarán las noches al ritmo de los grillos y del cielo,
amiga, la luna alumbrará los muelles en el puerto.
Se que una noche volverás y atracarás tu barco en mi misterio,
sin ruido, sin tormentas y en silencio.

Reposarás en mí y yo descansaré en tu seno,
sucederá a los grillos el latir de un corazón abierto;
hipnótico sentir de un Amor que habita su aposento,
extático batir que arroba el sentimiento.

Allí se detendrán los pasos de Cronos en el cielo,
contenida, la eternidad del Amor que se dona sin estruendo
se hará palpable en el roce de tus labios y tus dedos,
la noche se hará eterna y la eternidad la noche del encuentro.