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Amor místico. Poemas de amor a Dios

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El bosque del misterio

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HOY QUIERO DECIRTE QUE TE QUIERO

Hoy quiero decirte que te quiero.
Sé que lo sabés.
Sé que me querés.
Sé que experimento tu presencia y tu misterio.

Necesito recordar cuánto te amo,
renovarme en tu amor,
vencer las noches y el dolor,
saber que me escuchás cuando te llamo.

Hoy quiero recordar tu amor conmigo,
los momentos de cielo,
tu ternura, tu consuelo,
la delicadeza de tus gestos, tu cariño.

Hoy te quiero cantar porque te amo,
elevarme a las nubes en un salmo,
hacerme melodía de verano,
volver mi corazón un arpa entre tus manos.

Hoy quisiera ser campana al viento liberada,
sonar para tu nombre,
volar sobre los montes,
hacerme eco en las olas de la playa.

Hoy quiero cantarte porque vivo
y si vivo vivo en Ti,
morir no puedo,
para mí vivir sos vos y tu camino.

En la copa de los árboles te alabo,
trepado entre sus ramas,
mecido por el viento,
fundido en su oración alzo mis manos.

Quiero ser jilguero con mi canto,
colibrí entre tus flores,
alondra de colores,
un águila que vuela hacia lo alto.

Quiero soplar con el viento en las quebradas
el oboe del ensueño,
ser flauta en el silencio,
volverme el eco de la creación enamorada.

Quisiera ser clarín en la mañana,
violines en la tarde,
violonchelo que arde,
centinela que anuncia tu llegada.

Un vigía en el mar de la esperanza,
un corazón que anhela,
un ojo en las estrellas,
un pergamino en que se escribe tu Palabra.

Hoy quiero volverme acción de gracias,
eucaristía sincera,
ofrenda verdadera,
decirte que sos la meta de mis ansias.

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UN SENDERO EN LA MONTAÑA...

Un sendero que camino en la montaña,
las hojas secas, los árboles y el viento,
las rocas, el invierno y su lamento,
en los troncos el musgo, la plegaria.

A lo lejos los ciervos tímidos se esconden
entre el follaje y las sombras me observan y me llaman.
El bosque de las hayas me ofrece sus entrañas
y cuando rezo todo me responde.

Te siento cerca, me acaricia tu mirada.
En el aire se huele una frescura de lavanda.
Las violetas simples, las prímulas doradas
me miran, me dicen tu amor y me acompañan.

Caminamos juntos, lo siento:
En la brisa que susurra en mis oídos tu Palabra,
en el sol, en la tibieza de sus rayos, en mi casa,
en el calor de sus besos y en el viento.

La selva silenciosa que te canta,
los brotes que anuncian una primavera renovada;
los abetos verdes y serenos, la hojarasca,
la naturaleza en la que pusiste tu morada.

Y yo sólo un caminante,
un enamorado en busca de su casa.
Caminaré tierra adentro,
en el bosque de los sentimientos que te llaman.

Allí el viento es torbellino de un Amor que no se apaga;
las aves serán mi canto enamorado de alabanza,
las flores serán colores enjoyando la mirada
y el silencio será el fuego de tus ojos en mi alma.

Y bajará la noche en el río y la montaña.
la luna será un reflejo plateado sobre sus aguas
y el río se hará misterio de cavernas encantadas,
misterio se hará la luna sumergida en la cascada.

De espuma será su encaje,
de azul profundo su alma.
Y el río se hará una luna
de misterio fecundada.

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EL JARDÍN DE LOS CEREZOS

Floreció el jardín de los cerezos.
Tu voz, como un susurro entre las flores
acariciaba con la brisa sus colores
refrescando el aire con sus besos.

Perfumabas el viento con tu aliento
madurado en frescura de rocío.
Reposabas en los pétalos de un lirio
que se vestía del color del cielo.

Cuán penetrante tu presencia cierta
suspendida en el polen que el aire recreaba,
el aroma que el respirar te reclamaba,
la fragancia de tu Ser que me despierta.

Cuánta suavidad dejabas a tu paso en esas flores
rozando con tus dedos su belleza,
derramando en su nada tu grandeza,
engalanando el jardín de los amores.

Y a la luz de la luna sus pétalos de nácar revestidos
roban a las estrellas su luz de primavera.
Luciérnagas danzando a su manera
reflejando el amor de tus ojos en su brillo.

Cuando las sombras se vuelven luz en tus pupilas
porque la noche se enciende con un fuego nuevo,
es el Amor que entibia la brisa que envuelve los cerezos
y descansa en la frescura de la noche estiva.

Ha llegado el momento del encuentro.
Confundido en las sombras aparece el contorno de tu cuerpo.
La luna de platino esfumada en tus cabellos.
Tu rostro emergente anuncia el día venidero.

Porque tu rostro es el día fecundado en la noche de los besos,
tus ojos el dulce licor de los almendros.
Me basta una mirada para embriagarme de ellos
y saborear en los míos la miel de tu recuerdo.

¡Detente noche! Suspende tu paseo por el cielo.
Déjame gozar aún de la presencia que más quiero.
Suspende por un rato tus latidos en el tiempo,
palpita despacio, no apures el lucero.

Que el tiempo del amor es el momento
de la fusión del cerezo y del almendro,
de los licores nuevos, de un vino muy añejo,
de la embriaguez que vuela en las alas de los sueños.

Se envolvió el bosque en tu silencio,
el manto de tu paz cubrió mis hombros y mi pecho.
Tus brazos acunaron un mar de sentimientos
y fui brasa quemando los minutos del incienso.

Tu respirar tranquilo la ofrenda recogiendo,
exhalando ternura, tus ojos bendiciendo,
en el aire el aroma del vino que bebemos,
la música de grillos perdidos en el tiempo.

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EL BOSQUE DE LAS SOMBRAS LARGAS...

Caminé por el bosque de las sombras largas
en la ladera del monte del encuentro;
te volviste soplo con el viento
y en mis oídos su voz fue tu Palabra.

Te escondías detrás de cada árbol y a lo lejos
seguías mi caminar ente las hojas,
el vestido del que el monte se despoja
cuando el frío esencial baja del cielo.

Me sentí observado sin contemplar tu rostro,
envuelto de miradas silenciosas,
quería descubrirte escondido entre las rocas,
contemplar tu misterio con asombro.

Interrogué la hondura, el precipicio,
las grietas en la roca, las cavernas,
las enredaderas y el musgo entre las piedras,
las quebradas de sombras y el granizo.

Todo me hablaba de Ti, Tú me faltabas.
El valle exuberante y las montañas
hacían eco de tu voz en la mañana
y el cielo azul divino me dijo que me amabas.

Busca dentro dijiste con dulzura,
el pálpito del corazón dirá mi nombre,
allí sentirás mi presencia que se esconde
en la fuente de la que brota la ternura.

Busca en la esencia del Amor primero,
allí donde el latido de mi vida se descubre,
en el santuario que encendí para que alumbre
y entonces sabrás que yo te quiero.

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QUIERO VER TU ROSTRO EN LA MAÑANA...

Quiero ver tu rostro en la mañana,
abrirme al alba con un canto nuevo,
despertarme con alas de jilguero
y ofrecerte con mi vida la Alabanza.

Unirme al coro que despierta el nuevo día,
ser uno más en la creación enamorada,
cantar con mis ojos una magia de alborada,
remontar en el cielo mi alegría.

Renacer en la luz de la mañana nueva
empapado del rocío del amor primero.
Evaporarme en un salmo que se eleva al cielo,
estrenar para vos la melodía que me eleva.

¡Déjate ver Amor! Que la noche ya se aleja,
la búsqueda confiada de tu rostro que me impulsa
me hizo recorrer las estrellas patinando en los reflejos de la luna
para aferrarte en el alba que tu amor refleja.

Se volvió el lago el espejo de tus ojos mansos,
centelleando al reflejo del Sol que lo acaricia.
Se veían los bosques, las montañas, las colinas
y el sendero dorado que dejó tu paso.

El mundo fue tu rostro y tu rostro en el mundo se escondía.
Buscar se volvió encuentro y el encuentro sol de mediodía.
Desear fue poseerte en la dicha que en el corazón ardía.
Clamar fue agradecer tu presencia de Amor que me envolvía.

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COMO TE BUSCA LA CREACIÓN ENTERA

Como te busca la creación entera,
como los árboles al cielo se levantan,
como las aves del bosque que te cantan,
así mi alma te busca a su manera.

Mi deseo eres Tú, Señor amado,
contemplar tu rostro y quedar ciego,
ciego de Amor fundido con el cielo;
tengo el corazón de amor llagado.

La herida dulce con que me has herido
sangra con el miedo de perderte,
sangra con la emoción que quiere verte,
sangra tanto y me tiene consumido.

Mi deseo es búsqueda confiada
porque se que sales a mi encuentro,
que transformas con tu luz cada momento,
que me envuelve el calor de tu mirada.

Deseo amarte y morir de amor contigo,
la nada de mis días ofrecerte,
es que me quema la experiencia de quererte
y el fuego que me llaga me deja consumido.

Mi deseo es que la luz que me baña se refleje
apagando mis sombras para siempre,
quiero volverme luz y con la luz perderme
en el sol de tu mirar que me estremece.

Quiero volverme viento y soplo de tu boca,
ser voz de tu Palabra clara y fuerte,
anuncio amoroso, bendición que vierte
la gracia de tu vida entre las rocas.

Quiero volverme pájaro en tu nido,
acurrucarme en el hueco de tus manos,
reposar en tu Amor con mis hermanos
y en tu corazón depositar el mío.

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TU SONRISA ...

Tu sonrisa fue un banco de corales blancos,
gametos de marfil saltando en las praderas,
la tibieza enamorada de un sol de primavera
acariciando la pureza de corderos mansos.

Fue luz de amanecer que se despliega
y enciende el horizonte de colores y de encanto,
fue el vuelo de un cóndor en lo alto,
espuma en las olas que rompen la escollera.

Fue puerta a la ilusión, remedio al llanto;
bondad y aceptación en el quebranto,
calor para mi frío, frescura de verano,
la suavidad de un sol amigo que envuelve con su manto.

Fue consuelo brotando de tus labios,
misericordia de fiestas en un prado,
margaritas de ternura de amores deshojados,
el campo de los lirios perfumados.

Constelación de estrellas encendidas
en la noche iluminada de mis sueños.
La vía láctea que embellece el cielo,
mil perlas de amor que me encandilan.

Fue cascada de luz y de frescura,
la alegría desbordante de su canto.
Mariposas al sol revoloteando,
los jazmines que proyectan tu ternura.




ESCÓNDEME EN LA LLAGA...

Escóndeme en la llaga de amor de tu costado,
quiero remontar el río del amor eterno,
anegarme en el corazón del universo,
fundirme en la pasión que me ha engendrado.

Vuélveme sangre del Amor donado,
pálpito del corazón que yo más quiero.
Quiero beber en la fuente del amor primero
perderme en el Amor que me ha salvado.

Viérteme en bautismo sobre el mundo entero,
me volveré sangre y agua en Ti santificado,
comulgaré en la sangre de tu cuerpo flagelado,
me tornaré torrente, bendición y río de fuego.

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EL BOSQUE DE LOS ARRAYANES ROJOS...

Fue en el bosque de los arrayanes rojos,
cuando estallaba, anaranjado, el cielo en la montaña,
mientras la tarde desgarraba sus entrañas,
el horizonte se abrió y vi tus ojos.

Estaban encendidos en el fuego que consume el universo,
enrojecidos de amor, confundidos en el cielo
acariciaban las cumbres de los eternos hielos
derritiendo glaciares con un beso.

Eran cascadas de miel las laderas de los cerros.
Impregnado en tu mirar me sentía prisionero.
Sumergido en la corriente del Amor que yo más quiero
me volví sol moribundo en las estrellas y los versos.

Un sol que se hizo noche y luna en tu reflejo
consumido de Amor, tus rayos recibiendo
espejando en mi ser la esencia de lo bello,
reflejando la luz que emana tu misterio.

Vuelto sol, vuelto luna, vuelto estrellas.
Transformado en una noche sin tinieblas
fui la sombra que de tus ojos se proyecta,
la emanación del Amor que se recrea.

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AMÉ TU PEQUEÑEZ DESNUDA...

Amé tu pequeñez desnuda,
simple, frágil, indefensa.
Amé devolverte la inocencia
y triunfó mi Amor sobre tus dudas.

Te revestí con la túnica del viento
bordada en prímulas silvestres.
Te perfumé de pinos y cipreses,
te coroné de glicina y pensamientos.

Tejí tus sandalias con el trébol,
iluminé tus ojos con la luna y las estrellas,
un anillo de sol selló mi alianza duradera
y el arco iris te cubrió de cielo.

Te regalé las montañas para que admires mi grandeza.
Descubrió tu mirada en los prados mi belleza.
Recorriste los valles y el bosque en la ladera
en la que el Sol poniente se recuesta.

Me volví nube iluminada en la montaña
y te envolvió el calor de mi presencia.
Fui la ternura que colmó la ausencia
y fecundé en Alianza tus entrañas.

Te desposaré en la tarde que precede el alba;
consumaré el amor en la noche de mis besos;
florecerás como el jardín de los cerezos
y en la mañana los dos seremos Pascua.

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