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Amor místico. Poemas de amor a Dios

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Barriletes en la luna

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HOY QUIERO REMONTAR BARRILETES EN LA LUNA...

Hoy quiero remontar barriletes en la luna.
¿Cómo llegaré? ¡Estoy tan lejos! ¡Qué locura!
Se me ocurre una idea, miraré tus ojos,
los que me arrancan de la bruma.

En ellos remontaré las estrellas.
En tu mirada seré un cometa de blancura,
me vestiré en el sol de tus pupilas buenas
y llevaré tulipanes color púrpura.

Tus ojos son la puerta a las estrellas,
la ventana al sol que exorciza la penumbra.
En ellos el espacio negro se hará luna.
Yo llevaré tulipanes para plantar el jardín de la frescura.

Rojos, amarillos, verdes y lilas de ternura.
Con los azules tejeremos el mar de la dulzura.
Con los dorados las playas de las arenas puras.
Con los negros cavaremos una gruta
con muros de cristal y de hermosura.

Remontaré barriletes en el prado de los tulipanes blancos,
Tú soplarás y el viento se volverá cometa enamorado.
Me volveré barrilete acunado en las amapolas de tus manos,
Y el cielo será una luna de ternura para amarnos.

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QUÉ LINDO EN LA MAÑANA LEVANTARSE CON VOS...

¡Qué lindo en la mañana levantarse con vos!
Saber que estaremos juntos todo el día,
que daremos un paseo por el lago,
que caminaremos el jardín de la alegría,
que el tiempo se detendrá para los dos.

Qué lindo sentirte cerca en la mañana,
una presencia distinta, una frescura reposada,
estrenar el día percibiendo tu aliento de ciprés alado,
el ansia de los amores en la noche sosegada
acariciando un abeto esmeralda en la ventana.

¡Cuán dulce en mis oídos el jilguero que te alaba!
La orquesta sinfónica de un parque que se alegra.
Se durmieron los grillos y las alondras me despiertan
para volar con ellas tu cielo, para cruzar la tierra
y experimentar la libertad del amor que me regalas.

Qué rico el perfume de tus ojos esperanza,
del sendero que surge cuando me miras el alma,
una pradera de trébol, un océano de alfalfa
meciéndose al ritmo del amor que la acaricia sin tocarla.
El mar profundo y verde claro del que surge la confianza.

Qué suave respirarte en la simplicidad del aire que me envuelve,
en la fragilidad que la noche dejó sobre las plantas,
en las violetas rojas, en las rosas azules, en las azaleas blancas.
Lo inundas todo sin decirme nada.
Bebiendo tu presencia nueva y empapado de tus ojos te devuelvo la mirada.

¡Qué dulce intimidad! ¡Cuánta frescura!
Estar un rato juntos y que se vaya el tiempo.
Charlar de nuestras cosas, jugar con la mirada o con un verso.
Enhebrar nuestras almas en el perfume del aliento.
Las palabras suaves, tibias y esenciales sobre el terciopelo del momento.

Y cuando sale el sol tu mirar se vuelve ámbar cristalino,
La miel se ha vuelto luz derramándose en los árboles erguidos,
fundiendo su dulzura de néctar con las flores de los tilos.
Todo es aroma de tu ser y tu ser la luz que me ha invadido.
Reposo en tu mirar, contemplo en el silencio, en ámbar suspendido.

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HA FLORECIDO EL HIELO...

Ha florecido el hielo.
El desierto se ha inundado.
El páramo seco ha reventado
de brotes de vida y de consuelo.

Ha florecido un jardín entre tus manos,
el que plantaste con paciencia y sangre,
el que regaste con el licor de los amantes
consagrando su tierra con tus pasos.

Tierra fecundada de amor enardecido,
preñada con la luz de las estrellas,
embarazada del sol y la belleza
que siembra tu presencia en mis sentidos.

Soy esa estepa que tocó tu mano
transformada en verde paraíso,
en pradera de alfalfares y de lino,
en un valle de frutas y de encanto.

Esa roca seca del desierto
de la que hiciste brotar el agua pura;
el pozo agrietado de las dudas
transformado en fuente del Amor primero.

Eres el rocío esmeralda que humedece
un campo de olivares y aceitunas,
el valle de naranjos, de granados y de uvas,
los manzanos rojos, los ciruelos que florecen.

Tu ser es bendición, tu voz dulzura,
brisa de eternidad soplando su frescura,
sabor del misterio de las noches y la lluvia.
Presencia del Amor transformante es tu ternura.




CÚBREME CON LOS BESOS DE TU BOCA...

Cúbreme con los besos de tu boca,
quiero sentir en mis sienes el roce de tus labios.
Fúndeme con tu aliento de jazmines y de nardos,
envuélveme en la miel que tu sabor provoca.

Bésame con los ojos, que tu mirada me transforma.
En tus pupilas suaves prepararé la alcoba,
el lecho del amor que nos arroba,
la donación apasionada que me colma.

Bésame con tus dedos en la caricia que enardece el alma,
la que recorre mis sentidos y el sentido embriaga,
la que despierta el apetito de un amor que no se apaga
más que con el toque delicioso que lo calma.

Béseme tu voz en los oídos del encuentro,
las palabras de amor, la ternura de tus versos,
la suavidad melodiosa, el susurro de tus besos
penetrando mi mente y extasiando mis sueños.

Bésame tu Palabra como un agua pura
que me lava del olvido, que recrea en tu figura,
que fecunda el afecto en tu ternura,
la que queda en la memoria y que acuna.

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INAUGURAR EL DÍA CON UN BESO...

Inaugurar el día con un beso,
en tu sonrisa abrirme a la mañana,
estrenar un sol nuevo en mi ventana
y saludar las gaviotas en el cielo.

Pasear por tus ojos como en un bosque de cipreses en enero,
disfrutar de la frescura de su sombra y del perfume de los cedros,
pisar las hojas de la noche que se ha ido entre los sueños
y caminar las horas de la vida en tu sendero.

La arena cálida en mis pies, la playa infinita de los versos,
la brisa del mar, sus gotas saladas en mi cuerpo,
la humedad de tus pasos en el agua, me mojo en tu misterio.
La espuma blanca del deseo satisfecho y en el horizonte tu recuerdo.

En el aire me envuelves con tu aliento
y silvas en mis oídos las canciones que me conmovieron.
Cada palabra es un beso que se imprime en mis recuerdos,
cada nota la caricia de tus manos muy adentro.

Te levantas despacio apoderándote del cielo
después de haberte emborrachado con mis sueños.
Sentado en tu trono tomas posesión del universo,
ya no puedo mirarte pues me quemas y recibo tus rayos en mi cuerpo.

Esperaré la frescura de la noche, serás rocío sobre el trébol,
dejarás a la luna vigilando, con la luz suficiente para vernos.
Perfumarás las dunas, encenderemos estrellas en el fuego
y estaremos juntos para amarnos, la noche es nuestro tiempo.




LA COPA

Una copa burbujeante de champain,
un poco seco en los labios,
en el corazón, abejas de un panal.
Miel que hierve exuberante y se destila.
La efervescencia de un Amor que me domina
con la embriaguez de su presencia y su mirar.

Él enciende los colores y el brillo de los días.
Con Él se emborrachan ya mis sueños
y burbujea de ardor la fantasía.
Las nubes se evaporan y el sol todo lo domina.

Amor burbujeante en que bebo la copa de la vida;
Espuma desbordante de los sentimientos que se agitan.
En el paladar, frescura es su sonrisa.
Licor ardiente de la embriaguez que se suscita.

Él es la copa en que bebo sediento de su vida,
el cáliz en un éxtasis de burbujas cristalinas,
la copa de los amantes de una Alianza concluida,
consumada con sangre, fecundada en el ritmo de los días.
La espuma del champain que es su caricia.