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¡Bienvenido a este remanso de espiritualidad y de poesía! Encontrarás en estas páginas poemas que han surgido desde la experiencia profunda del Amor de Dios en mi vida. Deseo que te estimulen a hacer tú mismo esta experiencia. Shurik Actualizado 02-02-2004 |
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La mística es la experiencia profunda del Amor de Dios en nuestras vidas. Se manifiesta siempre en el misterio mismo del absoluto que, de por si, es inefable. Frecuentemente hace surgir desde lo profundo de las personas diversos carismas, uno de ellos es la poesía. No pocos profetas han expresado sus mensajes en género poético. Es que la poesía es el lenguaje de los enamorados, el mejor lenguaje para hablar con Dios. ABISMADO EN TU ROSTRO... Abismado en tu rostro al contemplarte, restituyendo la vida que me diste, embebido en el Amor en que quisiste la vida que me has dado para amarte. Como hijo en el Hijo quiero darte el amor agradecido que pusiste en el corazón amante que vestiste de gracias que en tu Espíritu creaste. A imagen de tu Hijo me formaste y en el Amor de ambos Tú me hiciste alabanza de tu gloria y tu semblante. En melodía quiero regalarte la vida que en el Hijo redimiste y cuya plenitud es alabarte.
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EL AMOR El amor casto y puro de mi Amado como la espuma blanca de las olas, florecido su pecho de amapolas en pétalos de encanto tapizado. Su voz de ruiseñor me ha cautivado, su canto en la ternura de unas notas resplandeciendo al sol de las gaviotas en melodía de luz me ha iluminado. La luz de un arco iris transformado en pacto de un amor que no se agota, en signo de su entrega y de las gotas del rocío de amor que me ha impregnado. La miel de su mirar me ha serenado y envuelto en la dulzura que me arroba me entrego al Amor que me enamora, mi ser en su mirar pacificado. Su respiro en el mío fusionado es aleteo de Amor que huele a rosas, las de mi corazón que en El reposa en el Espíritu de ambos expirado.
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 CUANDO EN TUS OJOS VEO... Cuando en tus ojos veo levantarse la aurora de la vida y en tus pupilas el atardecer despliega la mansedumbre sin medida, tu mirada me penetra hasta las entrañas escondidas y el bálsamo de tu presencia suave me acaricia. Fundido en la luz que enciende el manantial de la sonrisa, la frescura de tu rostro siempre nuevo se hace brisa que me envuelve en el toque delicado y eterniza el momento en que el tiempo se detiene y se desliza. Cuando siento tu corazón palpitando en un cielo que agoniza y se sumerge en el lecho de una noche acogedora y tibia vuelan mis sentimientos en el ocaso de los días y de amapolas rojas se viste el pensamiento que iluminas. La noche iluminada, que pétalos de estrellas deshoja distraída, reposa en la conciencia de los amantes que se entregan a la vida. la luna pálida que en su presencia virginal y pura está dormida descansa en el aliento vital e ilusionado que el amor respira. Y el manto del silencio que es música dorada y cristalina nos cubre y nos envuelve en la sinfónica pasión que nos anida, ya no son dos, sino la mística canción que se unifica en los latidos de los que siendo dos con un mismo corazón palpitan.
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